Panorama Opinión._ El nuevo Código Penal dominicano, que entrará en vigencia el próximo 6 de agosto, endurece de manera histórica las penas contra los feminicidios, estableciendo condenas de hasta 40 años de prisión.
Para muchos, esta medida representa un avance necesario frente a una tragedia nacional que durante años ha dejado dolor, miedo y familias destruidas en toda la República Dominicana.
Pero detrás del debate jurídico surge una pregunta mucho más incómoda y profunda: ¿realmente penas más severas disminuirán los feminicidios?
La respuesta obliga al país a mirar una realidad que duele.
Porque en una gran cantidad de feminicidios ocurridos en República Dominicana, el agresor termina quitándose la vida después de asesinar a su pareja o expareja.
Y eso cambia completamente la lógica tradicional del castigo penal.
Cuando el feminicida ya no teme las consecuencias
Un hombre que ya tomó la decisión de matar y luego suicidarse no está pensando en si recibirá:
20 años,
30 años,
o 40 años de prisión.
En muchos casos, ese individuo ya perdió toda noción de consecuencias.
Ya tomó la decisión de destruirlo todo: la vida de la víctima, la de sus hijos, la de su familia, y la suya propia.
Por eso sería un error peligroso creer que el problema del feminicidio se resolverá únicamente endureciendo penas.
El verdadero problema comienza antes del crimen
Claro que el Estado debe castigar con firmeza.
Claro que la sociedad necesita sentir que existe una respuesta fuerte frente a la violencia contra la mujer.
Pero el verdadero problema comienza mucho antes del asesinato.
Comienza:
cuando aparecen las amenazas,
cuando inicia la persecución,
cuando llegan los golpes,
cuando se normalizan los celos enfermizos,
y cuando una mujer denuncia… pero el sistema no logra protegerla.
Ahí es donde República Dominicana sigue fallando.
La tragedia que estremeció al país
El reciente caso de la joven que acudió a denunciar a su expareja y horas después terminó asesinada volvió a sacudir profundamente al país.
Porque representa una de las derrotas más dolorosas para cualquier Estado: una mujer pidió ayuda… y aun así murió.
Ese caso expone una verdad incómoda: muchas veces las instituciones reaccionan después de la tragedia y no antes del peligro.
La lucha contra los feminicidios no se gana solo en tribunales
La verdadera batalla contra los feminicidios no se gana únicamente en los tribunales ni en artículos más severos del Código Penal.
Se gana:
con protección inmediata,
con seguimiento policial real,
con órdenes de alejamiento efectivas,
con fiscales especializados,
con salud mental,
con educación emocional,
y con instituciones capaces de actuar rápido cuando una mujer denuncia que teme por su vida.
El éxito no se medirá por los años de prisión
El nuevo Código Penal puede enviar un mensaje de mayor severidad.
Pero la sociedad dominicana no medirá el éxito de esa ley por la cantidad de años escritos en un artículo.
Lo medirá por la cantidad de mujeres que logren sobrevivir.
Porque ninguna condena devuelve una vida perdida.
Ninguna sentencia reconstruye una familia destruida. Ninguna pena borra el trauma de hijos que quedan huérfanos después de un feminicidio.
El verdadero desafío dominicano
El verdadero desafío nacional no es solamente castigar más fuerte.
Es actuar más temprano.
Y mientras el Estado siga llegando después de la tragedia, ni siquiera 40 años de prisión serán suficientes para detener esta dolorosa realidad dominicana.
Por: Karen Serrata