Por: Madelyn Fernández Agüero.
Panorama Opinión. Gracias a la diplomacia multilateral se ha impulsado históricamente el mantenimiento de la paz y seguridad, la creación de espacios institucionalizados donde se abordan temas críticos para la humanidad, como la promoción y defensa de los derechos humanos, protección del medio ambiente, la gobernanza de los océanos, la lucha contra la pobreza, la resolución de conflictos, la gobernanza del internet y los retos de ciberseguridad.
En los últimos años, el sistema multilateral ha sido objeto de críticas y cuestionado por sus limitaciones, además, por la complejidad en la burocracia para dar respuestas. Sin embargo, a través de los siglos ha demostrado ser una plataforma esencial para promover la estabilidad y fomentar la cooperación entre naciones, ejemplos históricos así lo evidencian:
1. La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la guerra de los treinta años, firmado por Francia, Suecia, el Sacro Imperio Romano Germánico (incluyendo a sus príncipes alemanes), la Monarquía Hispánica y las Provincias Unidas (Países Bajos).
2. El Congreso de Viena de 1815, sentó un precedente fundamental en las relaciones internacionales, generando un sistema de equilibrio de poder en Europa que contribuyó a su reorganización tras las Guerras Napoleónicas, con la participación de Austria, Reino Unido, Portugal, Prusia, Rusia, y Suecia.
3. El Congreso de Aquisgrán en 1818, en el marco del Concierto de Europa, fue una reunión de los representantes de las grandes potencias europeas Gran Bretaña, Austria, Prusia, y Rusia, y España, en el que se acordó retirar las tropas que ocupaban a Francia y discutir cuestiones internacionales del momento (las guerras independentistas en la América española)
4. La creación de las Naciones Unidas a partir de la firma de La Carta de las Naciones, en San Francisco en junio de 1945, consolidando un espacio permanente de diálogo y cooperación.
5. En este, nuestro diverso y rico continente, en 1948 se funda el organismo regional más antiguo del mundo: La Organización de los Estados Americanos (OEA), que durante 72 años ha impulsado los principios de paz, justicia, fomentar la solidaridad, colaboración y la defensa de la soberanía, así como, el respeto por la independencia y la integridad territorial.
6. En tiempos más recientes, el Acuerdo de París de 2015, que refleja la vigencia del multilateralismo frente a desafíos globales como el cambio climático.
Por consiguiente, podemos coincir en que resulta imposible resolver desafíos globales de manera aislada. Es indiscutible que, para los Estados pequeños y en desarrollo, la diplomacia multilateral reviste una importancia aún mayor, siendo la plataforma donde participan en igualdad de condiciones, promoviendo iniciativas, defendiendo intereses y contribuyendo a la formulación de normas internacionales, tales como:
• En diciembre de 2025, la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente, adoptó la resolución “Fortalecimiento de la respuesta mundial ante la afluencia masiva de floraciones de sargazo”.
• En 2025 Costa Rica lideró junto a España, la adopción de la resolución A/79/325 en la Asamblea General, que crea el “Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial y el Diálogo Mundial sobre Gobernanza de la IA”.
• Recientemente Ghana lideró una iniciativa diplomática ante las Naciones Unidas para reconocer la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada como el «Crimen más grave contra la humanidad» Unión Africana y CARICOM.
Ahora bien, ante las nuevas realidades del sistema internacional en el siglo XXI, es necesario apostar por transformaciones en la Organización de las Naciones Unidas, hace unos días y por segunda ocasión en la historia, se realizaron audiencias de los candidatos con los Estados: Michelle Bachelet, chilena, expresidenta de Chile y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; Rebeca Gryspan, costarricense, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y exvicepresidenta de Costa Rica; Rafael Grossi, argentino, actual director del Organismo Ingternacional de Energía Atómica (OIEA); y Macky Sall, expresidente de Senegal.
El próximo secretario general que asumirá funciones a partir de enero de 2027, deberá impulsar una agenda centrada en prioridades: la paz y seguridad, el desarrollo y derechos humanos, el pacto del futuro, la reforma institucional de la organización, y la gestión financiera.
En definitiva, en un escenario internacional tan convulso, la apuesta debe ser fortalecer el multilateralismo, el compromiso con la cooperación, el diálogo, la búsqueda de soluciones colectivas frente a los retos globales del ahora y del mañana, considerando que “aquellos que no pueden recordar el pasado, están condenados a repetirlo”.