Opinión

Mucha espuma y poco chocolate así se percibe la actuación de la Dirección Antiruidos de la Policía

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El 6 de marzo de 2023 fue anunciada con bombos y platillos la creación de la Dirección Especializada Antiruidos de la Policía Nacional, para dizque combatir el constante aumento de contaminación sonora o sónica, catalogada como uno de los principales problemas para la salud de la población.

Este fenómeno, producto de los altos volúmenes de música, ruidos ensordecedores de vehículos, fábricas que trabajan día y noche, noche y día, elevan el nivel de estrés, provocan insomnio, y lo peor, la pérdida paulatina y a veces no tanto, del sentido de la audición.

No sé realmente cómo funciona esta entidad, adscrita a la Dirección Nacional de Prevención del cuerpo del orden público, si es que así puede llamársele.

Si prevé algo, si funciona de manera efectiva o simplemente mantiene a un grupo de oficiales y miembros cobrando para justificar salarios, no lo sé a ciencia cierta, ni me interesa.

Jurisdicción inmobiliaria

Lo que sí es cierto es que de lunes a domingo, la población sufre el embate de todo tipo de ruidos, que alteran la paz y disminuyen la capacidad para pensar, mientras, las llamadas proliferan, especialmente a partir de las doce de la noche hasta bien entrada la madrugada y lo único que responde la operadora del citado organismo policial, es “ya se han hecho varias denuncias, en breve irá una unidad”, y los ciudadanos especialmente de las zonas conflictivas y residenciales de Santo Domingo Este, se quedan como perico en la estaca, esperando.

Me pregunto si esta es una Dirección Especializada Antiruidos o lo contrario, para ayudar al ruido y al deterioro de la salud de segmentos vulnerables de la población, que además debe soportar, cual oveja hacia el matadero, la cantidad de excremento del llamado “género urbano”, incitando al consumo de drogas, a la promiscuidad, al vejamen de la mujer, la violencia a todos los niveles, mientras la dirección especializada se echa fresco en sus oficinas.

El entonces director de la Policía Nacional, cuando hizo el gran anuncio, resaltó ante los medios de comunicación, “con esta Dirección Antiruidos se crea un mecanismo nuevo para la Policía Nacional, que deberá velar por el fiel cumplimiento de las leyes por parte de los ciudadanos en lo que a condiciones sonoras se refiere”, pero igual que la canción, todo sigue igual.

Nadie aparece ante los constantes llamados de la población, a no ser en los lugares reputados como de clase alta, Naco, Piantini, y otros sectores aledaños, pero los de clase media y clase media baja permanecen bajo los ataques diarios de este tipo de contaminación insalubre. ¿Qué se necesita para que este organismo actúe? ¿Qué dos o tres vecinos se unan como Fuenteovejuna, todos a una, y hartos de la situación tomen el asunto en sus manos, y después, son los que tienen que pasar por un proceso de depuración policial, detención y otras humillaciones más?

Y a propósito, supuestamente hay una Procuraduría especializada en el asunto, me gustaría saber cuántos de sus miembros participan en los operativos antiruidos. Mucha espuma y poco chocolate, al final del cuento.

Por Claudia Fernández

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