Panorama Nacional. – El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, reflexionó durante su homilía de la misa del Jueves Santo, oficiada en la Catedral de Santo Domingo, sobre los «desafíos del mundo actual, marcados por la hiperconectividad, la presión de la exposición permanente y el riesgo de medir el ministerio por la visibilidad o el impacto digital».
Morel Diplán también habló sobre el reto de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, y afirmó que, «aunque puedan ofrecer respuestas o simular acompañamiento, nunca podrán sustituir la cercanía humana, espiritual y sacramental del sacerdote, cuya misión se encarna en la presencia, la escucha, la compasión y el servicio concreto a la comunidad».
En ese sentido, señaló que «el sacerdote no está llamado a sustituir la misión de los laicos, sino a despertarla, sostenerla y servirla desde su propia vocación», indicó el eclesiástico católico en su homilía, de acuerdo con un comunicado de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
El arzobispo llamó a los fieles, con motivo del Triduo Pascual, a «adentrarse con profundidad en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, renovando el compromiso bautismal y la identidad de la Iglesia como comunidad que sana, acompaña y sirve».
También destacó que el Señor «continúa hoy su obra de consolar a los corazones quebrantados y liberar a los oprimidos, llamando a los creyentes a ser signos de esperanza en medio de un mundo herido».
Por último, Morel Diplán subrayó «el valor del sacerdocio, instituido por Jesucristo, como un servicio cercano e insustituible al Pueblo de Dios, e invitó a todos a vivir este tiempo santo como testigos de la fe, constructores de unidad y agentes de transformación, confiando en Cristo, principio y fin de todas las cosas».