Panorama Político. El Throw Back Time (TBTAZO POLÍTICO) de este jueves refresca en la memoria dominicana una de las épocas más difíciles como la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo entre 1930 y 1961, la cual se basó en restricciones y represión absoluta del sistema democrático por la imposición de un gobierno autoritario y un Estado que en sus albores reflejó la modernidad y organización pública.
Trujillo Molina conocido como Chapitas fue uno de los dictadores más temidos. Un militar y dominicano quien dirigió la República Dominicana desde 1930 hasta su asesinato en 1961. Conocido como «El Jefe», su régimen de 31 años (la «era de Trujillo») se caracterizó por un férreo control político, un marcado culto a la personalidad y una intensa represión. Ejerció el poder de manera directa entre 1930-1938 y 1942-1952, y de forma indirecta mediante presidentes títeres el resto del tiempo hasta su muerte.

En la dictadura se instauró el mecanismo de “los tres golpes” que no hacía referencia al tradicional desayuno dominicano, sino a un mecanismo de vigilancia y control impuesto por el régimen. Gobernó bajo un sistema de partido único (Partido Dominicano), eliminando cualquier tipo de oposición política a través de la censura, el exilio, la tortura y asesinatos selectivos.
Todo ciudadano que transitara por las calles debía portar obligatoriamente tres documentos que servían para identificarlo y demostrar su lealtad al sistema político establecido. La ausencia de cualquiera de estos documentos podía generar sospechas, interrogatorios o sanciones por parte de las autoridades.

El primero de estos documentos era la Cédula de Identificación Personal, creada como instrumento oficial para registrar y controlar a la población. Este documento representó el primer sistema nacional de identificación y permitió al gobierno mantener un seguimiento más estricto de los ciudadanos.
El segundo documento era el carnet de miembro del Partido Dominicano, conocido popularmente como “la palmita”. Debido a que el Partido Dominicano era la única organización política permitida por la dictadura, portar este carnet significaba demostrar adhesión obligatoria al régimen trujillista. Finalmente, el tercer documento era la tarjeta del Servicio Militar Obligatorio, mediante la cual se certificaba que el ciudadano había cumplido o se encontraba al día con las exigencias militares impuestas por el gobierno.

La imposición de “los tres golpes” fortaleció el control casi absoluto que la dictadura ejercía sobre la vida cotidiana de los dominicanos. Más allá de servir como instrumentos de identificación, estos documentos funcionaban como herramientas de vigilancia política y social, ya que permitían al régimen supervisar el desplazamiento y la conducta de la población. Además, la expedición obligatoria de cada documento también se convirtió en un mecanismo de recaudación económica para el gobierno, pues los ciudadanos debían pagar por obtenerlos y renovarlos.
Tras el ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo en 1961, dos de estos documentos fueron eliminados junto con muchas de las medidas represivas de la dictadura. El carnet del Partido Dominicano y la tarjeta del Servicio Militar Obligatorio dejaron de ser obligatorios, marcando el fin de una etapa de fuerte control político sobre la población. Sin embargo, la Cédula de Identificación Personal permaneció vigente y, en la actualidad, continúa siendo el único documento dominicano de uso obligatorio dentro del país.