Panorama Entretenimiento._ En 1994, La Máscara se convirtió en una de las comedias más exitosas del cine, pero el gran protagonista, Jim Carrey, no recibió un pago acorde al impacto de la película. A pesar de que su actuación marcó un antes y un después en su carrera, el actor solo cobró 450,000 dólares por protagonizarla, una suma baja incluso para la época considerando el éxito mundial que tendría el filme.
La razón de este salario modesto fue que el contrato se firmó antes del estreno de Ace Ventura, cuando Carrey todavía no era una estrella consolidada. Poco después, Ace Ventura se volvió un fenómeno, pero ya era demasiado tarde para renegociar. Así, Carrey protagonizó una de las películas más taquilleras del año con un sueldo de “principiante”, aunque su interpretación fue clave para el éxito de la cinta.

El contraste llegó meses después. En ese mismo 1994, por Una pareja de idiotas, Carrey ganó 7 millones de dólares, demostrando lo rápido que aumentó su valor en la industria. Y solo dos años más tarde, en 1996, se convirtió en el primer actor de la historia en cobrar 20 millones de dólares por una película (Un loco a domicilio), consolidándose como una superestrella.
Sin embargo, su ganancia por La Máscara no terminó en esos 450,000 dólares. En los años noventa era común que los contratos incluyeran bonificaciones o porcentajes de taquilla, ventas en VHS/DVD y derechos televisivos. Si Carrey obtuvo, por ejemplo, un 5% de la taquilla mundial (351 millones), habría sumado aproximadamente 17,5 millones adicionales.

A esto podrían añadirse regalías por ventas domésticas y distribución internacional, que fácilmente habrían aportado otros 5 millones de dólares a lo largo del tiempo. Es decir, aunque su sueldo base fue bajo, las ganancias acumuladas por el éxito de la película pudieron superar los 23 millones de dólares.
En conclusión, Jim Carrey cobró poco al principio, pero La Máscara fue la película que disparó su valor en Hollywood. Lo que comenzó como un pago de 450,000 dólares terminó convirtiéndose en una de las decisiones más rentables de su carrera, transformándolo en uno de los actores mejor pagados del mundo.