Panorama Internacional. El reciente incremento en los precios internacionales de la gasolina y el petróleo refleja el impacto inmediato de la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, que altera el equilibrio energético global y extiende consecuencias económicas más allá de Medio Oriente.
Según datos de la asociación automovilística estadounidense AAA publicados por AP, el galón de gasolina regular se ubicó en USD 3.41 el sábado, mientras que el diésel ascendió a USD 4.51, cifras que marcan aumentos considerables respecto a la semana anterior.
La interrupción de operaciones en infraestructuras estratégicas y el cierre de rutas clave para la exportación de hidrocarburos anticipan una presión inflacionaria sostenida en el sector energético, según la agencia de noticias Associated Press.
La ofensiva militar paralizó el transporte de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, punto crucial por donde transita cerca del 30 % del comercio mundial de crudo, generando un cuello de botella en el mercado energético global.
De acuerdo con AP, unos 20 millones de barriles diarios permanecen retenidos en el Golfo Pérsico tras los recientes ataques, lo que ha intensificado la volatilidad de los precios y la incertidumbre sobre el abastecimiento futuro.
El viernes, el barril de crudo estadounidense cerró en USD 90.90, representando un alza del 36 % en apenas una semana. Por su parte, el Brent, referente internacional, alcanzó los USD 92.69, con un incremento del 27 % en el mismo periodo.
Estos aumentos no solo reflejan el temor a una prolongación del conflicto, sino también la destrucción parcial de refinerías y plantas de gas natural licuado, que interrumpieron aproximadamente el 20 % del suministro global de GNL.
El precio del barril de crudo estadounidense subió un 36% en una semana, mientras que el Brent aumentó un 27% debido a la inestabilidad en Medio Oriente (REUTERS/Jack Taylor)
La consultora Rystad Energy, a través de su economista jefe Claudio Galimberti, informó que los precios del combustible para aviones en Asia subieron cerca del 200 %, mientras que en Europa el diésel duplicó su valor. Galimberti precisó que, al sumar las instalaciones afectadas y las decisiones precautorias de los productores, 9 millones de barriles diarios han salido del circuito comercial.
Expresó: “Continuamos recibiendo reportes de buques, refinerías y oleoductos dañados; la lista es extensa y la situación implica un déficit extremo”, declaraciones recogidas por AP.
El impacto para consumidores y empresas en Estados Unidos es directo y difícil de contrarrestar. Aunque Estados Unidos se mantiene como exportador neto de petróleo, los precios internos siguen la dinámica de los mercados internacionales.
Al Salazar, jefe de investigación macro de petróleo y gas en Enverus, explicó que, incluso con la apertura de nuevos pozos, el aumento efectivo de la producción local tarda al menos seis meses en reflejarse en la oferta. Además, gran parte del crudo estadounidense es ligero y dulce, mientras que muchas refinerías en el país están diseñadas para procesar petróleo más pesado, lo que obliga a exportar parte de la producción e importar combustibles refinados.
La AAA advirtió que la volatilidad en los precios del combustible podría persistir durante varias semanas, afectando tanto a las familias como a los sectores productivos que dependen del transporte. Según la asociación, el costo del transporte incide directamente en la cadena de suministro de bienes y servicios, con el potencial de incrementar la inflación.
En el plano individual, ciudadanos estadounidenses como Jerry Dalpiaz, residente de Covington, Luisiana, confirmaron a AP que comenzaron a llenar los tanques de gasolina “el día en que anunciaron que Estados Unidos había iniciado operaciones militares contra Irán”, previendo el alza de precios. Dalpiaz manifestó: “Puedo soportar el aumento porque tengo recursos, pero me preocupa la gente que vive al día y debe desplazarse para trabajar. Necesitan un alivio que no parece cercano”.