Panorama Salud. Aumentar de peso durante la juventud puede multiplicar el riesgo de cáncer hasta por cinco, según un estudio de origen sueco divulgado por The Times y presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad en Estambul. Los expertos destacan que el momento de la vida en que ocurre el aumento de peso es tan importante como la magnitud del cambio, por lo que se recomienda fortalecer la prevención desde edades tempranas.
Ganar peso a una edad temprana expone al cuerpo durante más tiempo a procesos como inflamación crónica y desequilibrios hormonales, lo que favorece el desarrollo de tumores a lo largo de la vida. Estas condiciones, mantenidas durante décadas, elevan notablemente la probabilidad de aparición de distintos tipos de cáncer en el futuro.
El equipo de la Universidad de Lund, dirigido por Anton Nilsson, analizó datos de 620.000 hombres y mujeres en Suecia. Los participantes fueron monitoreados entre los 17 y 60 años; luego, se contrastaron sus registros de peso con diagnósticos de cáncer. Según The Times, alcanzar la obesidad a cualquier edad aumenta el riesgo, pero subir de peso antes de los 30 años representa una diferencia significativa.
Entre los hombres que se volvieron obesos en la veintena, el riesgo de cáncer de hígado se multiplicó por cinco en comparación con los que mantuvieron un peso saludable. Las probabilidades de padecer cáncer de páncreas y de riñón se duplicaron, mientras que el de colon subió un 58%.
Para las mujeres que desarrollaron obesidad antes de los 30 años, el riesgo de cáncer de útero fue casi cinco veces mayor respecto a quienes no tuvieron sobrepeso. Además, el peligro de cáncer de páncreas aumentó un 67%, y el de riñón también se duplicó.
El estudio reveló que no solo importa subir de peso, sino cuándo ocurre ese incremento. Para varios tipos de cáncer, el mayor riesgo corresponde a quienes ganaron peso antes de los 30 años. En mujeres, los investigadores detectaron que el aumento en la mediana edad supone un riesgo alto debido a cambios hormonales propios de la menopausia.
Nilsson destacó que “el aumento de peso temprano permite una exposición más duradera a los efectos nocivos de la grasa corporal, como la inflamación y los niveles elevados de insulina, procesos que pueden actuar sobre los tejidos vulnerables durante más tiempo”.
Ilustración 3D de un torso humano transparente con órganos internos, destacando una masa amarilla de tejido adiposo y células cancerosas en expansión.
Para quienes engordaron durante la adultez, el incremento global en el riesgo de cáncer fue de 7% para los hombres y 17% para las mujeres, de acuerdo con la información recogida por The Times.
Diferencias por sexo y tipos de cáncer
El análisis muestra que algunos tipos de cáncer están especialmente vinculados al momento en que ocurre el aumento de peso. En las mujeres, el sobrepeso después de los 30 años se asoció intensamente al cáncer de mama posmenopáusico, mientras que el aumento previo tuvo un efecto menor.
El equipo de Anton Nilsson explicó que “el incremento de peso en los años próximos a la menopausia eleva la exposición a un entorno hormonal que favorece tumores relacionados con hormonas femeninas, como el cáncer de mama”.
En los hombres, los cánceres de hígado, páncreas, riñón y colon fueron los más relacionados con el aumento temprano de peso. Las mujeres con obesidad antes de los 30 años presentaron mayores probabilidades de desarrollar cánceres de útero, páncreas y riñón.
La obesidad, después del tabaquismo, es la segunda causa principal de cáncer en países desarrollados y se le atribuye la aparición de al menos 13 tipos de cáncer, entre ellos los de mama, colon y útero, según detalló Megan Winter, responsable de información sobre salud en Cancer Research UK.
Cómo la obesidad favorece el desarrollo del cáncer
El vínculo entre obesidad y cáncer se debe a varios mecanismos biológicos. Según el informe citado por The Times, las células grasas emiten señales que aumentan la inflamación en el organismo y estimulan la producción de hormonas y factores de crecimiento, lo que incrementa las probabilidades de desarrollar tumores.
Nilsson detalló que “el aumento de peso en la adultez temprana permite que las alteraciones como la inflamación crónica y los altos niveles de insulina incidan durante más años en los tejidos vulnerables, intensificando el efecto acumulativo del exceso de grasa”.
Esto ayuda a explicar por qué la obesidad adquirida de manera temprana se asocia a un número mayor de enfermedades oncológicas y a una mayor agresividad en los tumores.
Joven recostado en una cama, cubierto con una sábana blanca, rodeado de cajas y empaques de donas, papas fritas y latas de refresco en una habitación oscura con luz azul.
Los expertos insisten en la necesidad de estrategias para evitar el aumento de peso desde la juventud. Anton Nilsson subrayó que no basta con intervenciones puntuales, sino que resulta clave mantener un peso saludable durante toda la adultez, poniendo atención tanto al incremento temprano como al más tardío.
Megan Winter destacó la importancia de las políticas públicas para enfrentar el avance de la obesidad y sus consecuencias sobre la salud. Según explicó, el exceso de peso se convirtió en la segunda causa más importante de cáncer en el Reino Unido, solo detrás del tabaquismo.
“Mantener un peso saludable durante la adultez puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer, pero el entorno actual muchas veces lo hace más difícil”, advirtió la especialista de Cancer Research UK.
Winter recomendó políticas orientadas a “limitar la publicidad y promoción de comida ultraprocesada, informar obligatoriamente sobre la venta de alimentos saludables y facilitar el acceso a productos nutritivos”. Estas medidas —según la información de The Times— pueden ayudar a reducir la incidencia de obesidad y mejorar la salud pública.
Las conclusiones del estudio resaltan que las acciones de prevención y control de la obesidad deben adaptarse a cada etapa de la vida y prestar especial atención a las mujeres durante la mediana edad, con el fin de contener el avance de los cánceres vinculados al exceso de peso.