Panorama Nacional.-La División del Caribe de la Administración para el Control de Drogas (DEA), informó que, en estrecha coordinación con sus socios internacionales e interinstitucionales, apoyó una importante operación de interdicción de narcóticos llevada a cabo por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) que resultó en la incautación de 1.707 kilogramos (1,7 toneladas métricas) de cocaína frente a la costa de Pedernales, República Dominicana.
Esta operación, realizada el 17 de abril, representa una de las mayores incautaciones de cocaína en la historia reciente de la República Dominicana y subraya la eficacia de la colaboración sostenida, basada en la inteligencia, entre los organismos policiales regionales e internacionales.
“Esta incautación es el resultado directo de sólidas alianzas internacionales y un compromiso compartido para proteger a nuestras comunidades del impacto devastador del narcotráfico”, declaró Evan Martínez, agente especial interino a cargo de la División del Caribe de la DEA.
“Nuestra colaboración con la DNCD, la JIATF-Sur y las fuerzas de seguridad dominicanas demuestra cómo los esfuerzos coordinados de aplicación de la ley pueden identificar y desmantelar con éxito las redes criminales transnacionales que operan en toda la región del Caribe”.
La interdicción se llevó a cabo mediante un esfuerzo conjunto y combinado en el que participaron la DNCD, componentes militares dominicanos, incluyendo recursos navales y aéreos, y contó con el apoyo del Grupo de Trabajo Interinstitucional Conjunto Sur (JIATF-Sur) y la División Caribeña de la DEA. La operación culminó con el desarticulado de una importante organización criminal transnacional dedicada al narcotráfico a gran escala en el corredor del Caribe.
Los análisis de laboratorio realizados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) confirmaron que el cargamento incautado dio positivo por cocaína.
Las autoridades informaron que la incautación se produjo durante un operativo policial, lo que pone de manifiesto los riesgos que enfrentan diariamente los agentes del orden al enfrentarse a organizaciones criminales con amplios recursos. Tras la incautación, las autoridades dominicanas han mantenido una presencia de seguridad activa en la zona, realizando operaciones continuas de búsqueda, vigilancia e investigación para identificar a otros sospechosos y recabar pruebas cruciales.
La División del Caribe de la DEA sigue dando prioridad al intercambio de inteligencia, las operaciones conjuntas y las alianzas estratégicas con sus homólogos regionales para interrumpir el flujo de drogas ilícitas y salvaguardar el Caribe y los Estados Unidos.