Panorama Deportivo.- Todo empezó con un radiante sol y un mar planchado de color combinado de verde y azul… la lluvia había cesado y la antorcha los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 entró a territorio petromacorisano a la 3:21 de la tarde por el Este y a todo volumen cantando su himno “Cuantos colores”.
Lo que nadie se imaginaba era que la ruta macorisana hoy sería un récord para un futuro quizás largo, pues a sus 100 años los Juegos Centroamericanos y del Caribe tuvieron las canillas de record más de 17 kilómetros por la calle de la Sultana del Este, en las cuales miles de niños, jóvenes y hasta ancianos salieron despavoridos de sus casas a unirse a los diferentes puntos del desfile.

Pitos, cencerros, redoblantes, trompetas improvisadas, sonidos electrónicos y estridentes de algunos vehículos y un bullicio humano que por su continuidad superaba cualquier otro ruido, esto últimos vencieron el sol, la lluvia y hasta a los intrépidos motociclistas.
Corrieron, compraban agua para tomar y terminaban echándola en su cabeza para bajar la temperatura, muchos fueron abandonado el recorrido que parecía interminable luego de un inicio sobrio, cuando el alcalde Raymundo Ortiz (Rafa) le echó mano a la antorcha como si fuera la Copa de Oro del Mundial de Fútbol.

Raymundo compartió los honores de valores con la gobernadora Yovanis Baltazar y luego con la primera mujer en lograr el curul senatorial en la provincia, la doctora Aracelis Villanueva Figueroa.
Junto a los funcionarios estuvo una comisión de atletas históricos de San Pedro, incluyendo la tres veces campeona Centroamericana y dos veces medallista de oro Panamericana en salto alto, Juana Arredel; también la multimedallista Panamericana y Centroamericana Yuderqui Contreras; la campeona mundial de los 86 kg, Yudelina Mejía; Beatriz Pirón, medalla bronce mundial juvenil, oro Centroamericano y Panamericano; y la nueva sensación de la natación, Valentina Esteban Rijo.
Ciudad del modernismo
Antorcha en manos, el presidente de la Unión Deportiva y Cultural Petromacorisana, el arquitecto Reymundo Gantier, recordó que “quien dice todo lo que quiere, se verá en la obligación de oír lo que no quiere”.
“Ahí está la historia imborrable: Fue San Pedro de Macorís el epicentro de la modernidad y la cultura de este país y de la región centroamericana… El siglo XX inició aquí con los mejores poetas y escritores del país; fue aquí donde se asfaltaron las primeras calles, aquí se estrenó las telecomunicaciones con el primer teléfono; y fue en esta tierra donde se hizo el primer hipódromo de nuestro país… Y nos hacen llamar la “Sultana del Este” por ser el nombre de una de las plantas de generación eléctrica montadas sobre barcazas más grandes del mundo, ubicada sobre el río Higüamo.

La casa de los peloteros
Además de nuestros ingenios, playas y vocación turística a base de cultura, permítanme recordar que fuimos y seguimos siendo la tierra que más peloteros ha producido, incluso en una ocasión pudimos competir con toda Latinoamérica porque ya sobrepasábamos el total de 100 peloteros que habían actuado en las Grandes Ligas.
“Me limitaré a mencionar algunos de los pioneros y otras de las estrellas de hoy día: Ricardo Carty, Rafael “El Gallo” Batista, Joaquín Andújar, Alfredo Griffin, Tony Fernández, Pedro Guerrero, Julio César Franco, George Bell, Sammy Sosa, Armando Benítez, Alfonso Soriano, Johnny Cuesto, Tony Eusebio, Robinson Canó, Fernando Tatis Jr… Si quien cien más, pueden llamarme”, pasó la lista Gantier a ritmo vejigazos, caretas increíbles y ritmos sin igual de Los Guloyas, diablos cojuelos, decretados patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO.

“Ayyy, y los boxeadores, la medalla de oro de “Angelina” (Orlando Rodríguez) en La Habana 1982, Cuba; y el oro más brillante, de Francisco Álvarez derrotando al cubano Ramón Goire; Cucuso y Salchichón, ambos oro, en Medellín 1978”, agregó el dirigente Gantier.
La antorcha entró a la Cueva de las Maravillas y pasó sin mojarse por la Playa de Juan Dolio y pasaron muchas horas y al ocultarse el sol… solo un anciano vio la meta, pero no se arriesgó a llegar, su sabiduría cubierta del olor a Guavaberry le aconsejó que ¡no! Y pasó el relevo a un imberbe jovencito, lleno de energía, que terminó la ruta feliz en el malecón.
San Pedro de Macorís cerró de esta manera la gira de la antorcha de la llama de los valores Wiche García Saleta, que durante un mes estuvo en todas las provincias del país. Próximamente, algunos barrios populares del Gran Santo Domingo recibirán la visita del fuego olímpico que anuncia la celebración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe en la ciudad de Santo Domingo.