Panorama Nacional. Hace poco más de un mes advertían que miles de contenedores de mango se estaban perdiendo por falta de mercados. Ahora, la suspensión temporal de las exportaciones hacia Estados Unidos añade un nuevo desafío para uno de los principales productos agrícolas del país.
A principios de junio, mientras Expo Mango 2026 reunía a productores, exportadores y autoridades en Baní, el principal reclamo no era la producción. Era el destino de esa producción. La República Dominicana estaba cosechando más mangos que nunca, pero no lograba venderlos todos.
El presidente de la Asociación de Productores de Mango, Germán Báez, lanzó entonces una advertencia que hoy adquiere una nueva dimensión: el país produce entre 4,500 y 5,000 contenedores de mango cada año, pero apenas consigue exportar entre 1,700 y 1,800. El resto, explicó, representa pérdidas para cientos de productores.
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«Se nos pierde mucho mango», resumió entonces. La preocupación no se limitaba a la cantidad de fruta que quedaba sin comercializar. También señalaba las dificultades para acceder a mercados internacionales y la vulnerabilidad de muchos exportadores, obligados a vender bajo acuerdos de consignación.
«A veces conseguimos los mercados, pero es a consignación. Mandamos el mango y nos pagan después, y en ese proceso muchas veces nos engañan», denunció.
Cada contenedor transporta entre 50,000 y 60,000 unidades, dependiendo de la variedad. Por eso, cada embarque que no logra salir del país representa una pérdida económica considerable para un sector que mueve millones de dólares cada año.
Ahora, ese panorama se complica aún más. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos suspendió temporalmente la importación de mangos procedentes de República Dominicana, tras concluir que permanecían debilidades en los protocolos de inspección para controlar la mosca de la fruta.
La decisión llegó tres años después de que el Servicio de Inspección para la Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS) advirtiera a las autoridades dominicanas sobre la necesidad de fortalecer los controles fitosanitarios.
El propio Ministerio de Agricultura confirmó que esas observaciones habían sido realizadas desde 2023 y reconoció que APHIS había recomendado corregir diversas fallas en los procesos de preinspección para mantener abierto el mercado estadounidense.
Ante la suspensión, el Ministerio informó que puso en marcha un plan para reforzar los controles sanitarios. Entre las medidas figura la designación de un nuevo coordinador del programa de monitoreo de la mosca de la fruta, la revisión del 100 % de las trampas utilizadas para detectar el insecto Anastrepha obliqua y el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y automatización de la información.
Solo en Peravia, provincia que produce alrededor del 80 % de los mangos exportables, existen 2,089 trampas que serán sometidas a revisión. Las acciones también incluyen la corrección de procesos de georreferenciación, la identificación de trampas y la implementación de un plan correctivo para cumplir con las exigencias de las autoridades estadounidenses.
El Ministerio precisó que, al momento de producirse la suspensión, entre el 85 % y el 90 % de la variedad de cáscara amarilla ya había sido exportada hacia Estados Unidos, debido a que la zafra comenzó durante la primera semana de febrero. Eso significa que solo quedaba alrededor de un 10 % pendiente de envío al mercado estadounidense.
Mientras tanto, las exportaciones hacia Europa continúan desarrollándose con normalidad, ya que, según Agricultura, el país no ha registrado presencia de la mosca Ceratitis capitata, otra de las plagas de vigilancia internacional.
La suspensión temporal ocurre justo después de que los propios productores alertaran sobre la dificultad para colocar toda la producción nacional.
Aunque el problema planteado en junio estaba relacionado principalmente con la falta de mercados y las condiciones de comercialización, la decisión de Estados Unidos añade ahora un nuevo obstáculo para un sector que, solo en 2025, generó más de US$50 millones en exportaciones.
La advertencia hecha por los productores durante Expo Mango deja de ser únicamente un reclamo comercial y pasa a enmarcarse en un escenario más complejo, donde la apertura y permanencia en los mercados internacionales dependerá también del cumplimiento de los estándares fitosanitarios exigidos por los principales países compradores.