Panorama Internacional. El Ejército israelí reconoció este martes que sus fuerzas probablemente mataron “sin querer” a la activista turcoestadounidense Aysenur Ezgi Eygi durante una protesta cerca de la localidad de Nablus, en Cisjordania ocupada, el pasado día 6.
Tras una investigación sobre los hechos el Ejército aseguró que “es altamente probable que fuera alcanzada sin querer por fuego israelí que no iba dirigido contra ella”, sino contra un presunto instigador en una manifestación que calificó de “disturbio”.
Israel no dio más detalles sobre quién era el objetivo de su ataque durante una marcha semanal organizada por el Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM, en inglés) contra la expansión de los asentamientos judíos en Cisjordania que, según testigos, transcurrió de manera pacífica.
El grupo islamista Hamás condenó esta muerte y aseveró que “las balas pecaminosas” que acabaron con su vida, “son las mismas que envía Biden al Ejército de la ocupación y que usa diariamente contra el pueblo palestino”.
También el secretario del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Hussein Sheikh, condenó “el asesinato de la activista” y lo definió como “de otro crimen más en una serie de violaciones diarias cometidas por las fuerzas de ocupación”.
En un mensaje en su cuenta de X, pidió que los responsables de la muerte de Ezgi Eygi rindan cuentas ante los tribunales internacionales.
El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, dijo que su país está analizando los hechos ocurridos en Cisjordania y subrayó: “según sea necesario, actuaremos”.

En una rueda de prensa en Santo Domingo, donde se encuentra de visita, Blinken calificó de “deplorable” esta “trágica pérdida”. Expresó el pésame del Gobierno estadounidense a los familiares de Aysenur.
El Gobierno de Turquía, por su parte, condenó la muerte de la voluntaria turco-estadounidense y tachó el incidente de “intimidación” contra los activistas propalestinos.
La jornada, sin embargo, había arrancado con la retirada de las tropas israelíes de la ciudad y del campamento de refugiados de Yenín, en el norte de Cisjordania, tras diez días de incursión que dejó al menos 19 personas muertas.
Aunque esta retirada parece temporal ya que el Ejército advirtió que sus tropas “continúan actuando para lograr los objetivos de la operación antiterrorista” en Cisjordania.

El pasado 28 de agosto, el Ejército lanzó en esta urbe, y también en las norteñas Tulkarem y Tubas, todas bastiones históricos de milicias palestinas, una operación “antiterrorista” bautizada por Israel como “Operación Campamentos de Verano”.
En total, en los ataques aéreos y los combates cuerpo a cuerpo entre soldados y milicianos han muerto 36 palestinos. Entre ellos ocho menores y dos ancianos, según cifras del Ministerio de Salud de Palestina, que gobierna partes cada vez más reducidas de la Cisjordania.
Israel, no obstante, asegura que en estas incursiones han logrado “eliminar a unos 35 terroristas” y detener a otros 45. Además de que confiscaron “decenas de armas y explosivos”.
EFE