Panorama Salud. La comunidad científica internacional ha estado indagando sobre el aumento de distintos tipos de cáncer en adultos jóvenes en los últimos años.
En este sentido, un grupo de expertos británicos logró identificar una pista clara sobre los factores de riesgo que han llevado a este incremento.
La investigación, publicada en la revista BMJ Oncology y liderada por equipos del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres y del Imperial College de Londres, analizó las tendencias de 22 tipos de cáncer en mujeres y 21 en hombres, abarcando dos décadas de datos y profundizando en los contextos sociales y biológicos de la enfermedad y de acuerdo a los resultados, el sobrepeso y la obesidad, aparecen como una variable determinante, aunque no suficiente para justificar el aumento total de casos, lo que apunta a causas adicionales, algunas aún desconocidas.
Si bien los estilos de vida poco saludables, son factores de riesgo conocidos, los datos muestran que, en la población joven inglesa, esos comportamientos se mantuvieron estables o incluso mejoraron en los últimos veinte años, sin embargo, el exceso de peso fue la única variable que acompañó el auge de los diagnósticos oncológicos en adultos jóvenes.
La comunidad científica busca comprender por qué la aparición temprana del cáncer de se multiplicó en la franja de 20 a 49 años.
El profesor Marc Gunter, investigador del Imperial College de Londres y uno de los autores del estudio, explicó que: “Los cambios que observamos en la incidencia del cáncer, en particular en las tasas de algunos tipos de cáncer en adultos jóvenes, no tienen una sola causa ni una respuesta sencilla. Reflejan una compleja combinación de efectos generacionales, lagunas en los datos de exposición a largo plazo y cambios en el diagnóstico y la detección, y demuestran cuánto más necesitan comprender los científicos sobre cuándo y cómo se desarrolla el cáncer a lo largo de la vida”.
En ese sentido, el estudio demostró que la incidencia general de cáncer sigue siendo mucho mayor en personas mayores de 50 años, pero los patrones emergentes en la juventud plantean desafíos inéditos en términos de prevención y vigilancia.