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Panorama Internacional._ Frida Angélica Alfaro Rodríguez, una ingeniera salvadoreña ha alcanzado un lugar destacado en la industria aeroespacial internacional al contribuir de manera decisiva a la Misión Artemis II de la NASA. Esta operación, cuyo despegue se produjo el miércoles, marca el retorno de la presencia humana a las órbitas cercanas de la luna después de décadas de ausencia, poniendo a prueba la tecnología y la colaboración global para la exploración espacial.
El papel de Alfaro Rodríguez en Artemis II se centra en el desarrollo del CubeSat ATENEA, un satélite miniaturizado que forma parte esencial de la misión. Su labor principal ha sido la ingeniería de sistemas, dirigiendo la planificación, el diseño y la integración técnica de la plataforma. Este tipo de satélite permite experimentar a menor escala innovaciones tecnológicas que serán cruciales para futuros viajes y aplicaciones científicas.
Originaria de Tonacatepeque, San Salvador, Alfaro Rodríguez se suma así al reducido grupo de latinoamericanos que participan activamente en proyectos de alto impacto de la agencia espacial estadounidense. Según informes de la NASA, CubeSats como ATENEA desempeñan una función estratégica para recolectar datos y probar sistemas antes de implementar desarrollos en misiones de mayor envergadura, lo que convierte su trabajo en una contribución significativa a los avances científicos internacionales.
La experiencia de Alfaro Rodríguez en el campo de la investigación tecnológica no se limita al programa Artemis. También formó parte del equipo que diseñó y construyó un satélite de la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, orientado a recopilar información sobre la humedad del suelo, la cobertura vegetal a nivel nacional. Este proyecto, surgido en el entorno académico argentino, pretende brindar herramientas para una mejor gestión de los recursos naturales así como el monitoreo ambiental, de acuerdo con declaraciones.
La trayectoria de la salvadoreña comenzó con estudios en Técnico en Mantenimiento Aeronáutico en la Universidad Don Bosco, motivada desde la niñez por el contacto con el mundo de la aviación. “Desde muy pequeña me gustaron mucho los aviones. Mi papá viajaba mucho por trabajo y recuerdo cuando lo acompañábamos al aeropuerto con mi mamá y veíamos los aviones, los pilotos y sobrecargos, al salir la gente les aplaudía, era una sensación muy bonita la que sentía”, declaró Alfaro Rodríguez. Aquellas experiencias de infancia, que incluían observar las constelaciones y la luna con un telescopio improvisado junto a su padre, forjaron su curiosidad por la ciencia y el espacio.

Su desarrollo profesional se vio marcado por la oportunidad de especializarse en el exterior, gracias al proceso de selección organizado por la Embajada de Argentina en El Salvador. Esta experiencia derivó en su ingreso a la Universidad de La Plata, donde completó estudios en Ingeniería Aeronáutica. “La carrera de Ingeniería Aeronáutica es muy amplia, uno piensa que solo se refiere a los aviones pero no. En la Universidad de La Plata, por ejemplo, el enfoque es muy científico y de desarrollo tecnológico”, explicó Alfaro Rodríguez.
Además de sus responsabilidades en Artemis II, Alfaro Rodríguez también ha trabajado en iniciativas científicas como Open Space y el desafío Moosat, ambos impulsados por la Universidad de La Plata, donde participó en el diseño de un satélite de 3U open source capaz de ejecutar misiones en órbita lunar. “Es una carrera muy integral, que permite adaptarse a los cambios tecnológicos y un poco obliga estar siempre a la vanguardia”, afirmó la ingeniera al Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador.
Por su experiencia, Frida Alfaro se ha convertido en un ejemplo para las salvadoreñas interesadas en carreras de ciencia y tecnología, dónde tradicionalmente se tiene poca representación.