Hoy, miércoles 7 de febrero, marca el fin del mandato del primer ministro Ariel Henry en Haití, una fecha que llega sin la celebración de elecciones para elegir un nuevo presidente, exacerbando la crisis interna en el país caribeño.
El martes, varias miles de personas inundaron las calles de Puerto Príncipe y otras ciudades de la provincia, demandando la salida incondicional de Henry. En medio de las protestas, al menos un hombre resultó herido en Pétion-ville, una lesión que los manifestantes atribuyeron a la Policía Nacional Haitiana, que empleó gases lacrimógenos y balas para dispersar a la multitud que clamaba por la destitución del primer ministro.
El exsenador y exlíder rebelde Guy Philippe hizo su aparición en la escena política haitiana. Philippe, quien anunció su presencia en Puerto Príncipe a través de una emisión de radio, fue avistado en la zona de Pétion-ville durante un breve lapso el martes.
El exsenador ha instado a una revolución para derrocar al primer ministro Henry, en un momento en que Haití enfrenta una grave crisis social, política y económica, exacerbada por la violencia desenfrenada de las bandas armadas.
El futuro político de Haití parece cada vez más incierto, con una población que exige cambios significativos y una clase política dividida que lucha por mantener el control en medio del caos.