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Golpes de Estados: ¿Cuáles países han pasado por estallidos sociales?

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Bolivia ha sido uno de los países con mayor número de golpes de Estado en la región de América Latina.

El reciente intento de golpe de Estado liderado por el destituido jefe militar Juan José Zuñiga, puso nuevamente los ojos del mundo en esta nación, que acumula un historial gubernamental de 17 golpes de Estado exitosos, 17 intentos fallidos y cuatro conspiraciones que no llegaron a concretarse, lo que convierte a ese país en un caso único en el continente.

Desde la Revolución de 1952, que trajo consigo reformas significativas, hasta los regímenes militares de los años 60 y 70, el país ha estado en un constante vaivén político. La recuperación de la democracia en 1982 no eliminó del todo la sombra del militarismo, que sigue siendo una amenaza latente.

Bolivia cuyo nombre oficial es Estado plurinacional de Bolivia, es un país soberano de América del Sur, situado en la región central del subcontinente. Limita al norte y al este con Brasil, al sur con Argentina y Paraguay y al oeste con Chile y Perú. Tiene una superficie de 1.098.000 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en el quinto país más extenso de América del Sur. Su población es de 12 millones de habitantes, por lo que es el octavo más poblado del subcontinente. 

Crisis política de Bolivia data de varios años

En los últimos meses, Bolivia ha atravesado varias situaciones que han provocado el descontento de muchos sectores en la población; la polarización en el Gobierno y una pelea entre el presidente Luis Arce y el exmandatario Evo Morales, por el liderazgo del partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).

En 2019 los bolivianos enfrentaron una crisis política y social en la que el Gobierno del entonces presidente Evo Morales (2006-2019) se vio forzado a renunciar a la presidencia, denunciando ser víctima de un “golpe de Estado”, tras unas cuestionadas elecciones que le daban como ganador para un cuarto mandato consecutivo.

La oposición y el entonces rival electoral de Morales, el expresidente Carlos Mesa (2003-2005) acusaron al Gobierno y al MAS de haber orquestado un “autogolpe” tras el “fraude electoral” porque no consiguieron los votos esperados para ganar la presidencia en primera vuelta.

Morales anunció su renuncia el 10 de noviembre de 2019 y dijo que fue forzado por las Fuerzas Armadas, y al día siguiente salió del país.

Tras dos días de vacío de poder, el 12 de noviembre de 2019 la entonces senadora opositora Jeanine Áñez asumió como presidenta interina de Bolivia, tras la renuncia de todos los cargos en línea de sucesión.

El país estuvo sumido en el caos con varios enfrentamientos entre civiles y las Fuerzas Armadas que dejaron al menos 37 muertos y más de 800 heridos.

En 2020 se celebraron nuevamente elecciones, en las que Luis Arce, candidato del MAS y exministro de Economía de Morales ganó con el 55,1 % de los votos y asumió la Presidencia en noviembre de ese año. A inicios de 2021, la Justicia boliviana inició varios procesos por la crisis de 2019, que para el oficialismo fue un «golpe de Estado » en contra de Morales.

 Jeanine Áñez y otros opositores como el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, fueron detenidos y son los principales acusados en el marco de los procesos conocidos como “golpe de Estado I y II”.

La pugna de Arce y Morales

Arce y Morales están distanciados desde finales de 2021 y sus diferencias se profundizaron el año pasado por la realización de un congreso nacional del partido en el que, en ausencia del mandatario y de sus sectores leales, el expresidente fue ratificado como líder del partido y nombrado “candidato único” para las elecciones de 2025.

En los últimos meses, Morales llamó a Luis Arce “el peor presidente de la época democrática”, y también lo acusó de llevar la economía del país a sus peores niveles históricos.

Para Arce, Morales es “su principal opositor” y varios de los funcionarios leales al presidente han calificado al expresidente de “mitómano” y de querer “adueñarse del país”.

Candidatura del MAS

El partido oficialista MAS se encuentra dividido en dos facciones, la “evista”, fiel a Morales, y la “arcista”, de los seguidores del presidente boliviano.

Ambos bandos han intentado desde el 2023 realizar congresos nacionales para nombrar una nueva directiva y proclamar un candidato presidencial para las elecciones de 2025. Sin embargo, todos los intentos de formalizar un congreso del MAS han sido desestimadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que les pidió a ambas facciones realizar “un congreso conjunto” para cumplir con todos los estatutos internos del partido.

Los ‘arcistas’ efectuaron un congreso en mayo en la ciudad de El Alto, en donde eligieron un nuevo presidente del MAS apartando a Morales del liderazgo del partido después de 25 años, pero el TSE no aprobó dicho cónclave.

Por su parte, los ‘evistas’ intentaron celebrar su congreso en Villa Tunari, en la región de Cochabamba, el bastión político y sindical de Morales, pero el ente electoral tampoco reconoció ese encuentro.

Esto dejó, hasta el momento, en suspenso la candidatura del oficialista MAS de cara a las elecciones presidenciales de 2025.

Crisis económica

En los últimos meses, se ha registrado una falta de liquidez en dólares, escasez de combustibles y el encarecimiento de algunos productos y alimentos.

Comerciantes y transportistas han realizado bloqueos de caminos durante las últimas semanas demandando soluciones a la crisis económica del país, mientras que el Gobierno asegura que esto se debe a la especulación y a intereses políticos que buscan acortar el mandato de Luis Arce.

La oposición y expertos coinciden en que la falta de divisas y otros problemas se debe a que el gas natural, que fue el sustento de la economía boliviana por décadas, se acabó y que el Gobierno no ha podido sustituir los cerca de 4.000 millones de dólares que el Estado ha dejado de percibir por la venta de este recurso al extranjero.

El intento de golpe de Estado: síntomas de una crisis más profunda

El fallido golpe de Estado liderado por el general Zúñiga es un claro indicio de la inestabilidad política crónica que padece Bolivia. Este evento demuestra que, a pesar de los esfuerzos por consolidar la democracia, persisten facciones dentro del ejército dispuestas a desafiar la autoridad civil. La movilización de tropas frente al palacio de gobierno y la posterior detención de Zúñiga subrayan la fragilidad del control civil sobre las fuerzas armadas.

La justificación ofrecida por Zúñiga, que alega haber actuado bajo órdenes del presidente Arce para mejorar su imagen pública, sugiere una dinámica interna compleja y turbia. La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, rechazó estas afirmaciones, pero el hecho de que tal justificación haya sido planteada apunta a un ambiente de desconfianza y manipulación política.

El intento de golpe de Estado en Bolivia de 2024 fue una acción militar que sucedió el 26 de junio de 2024, cuando un grupo de miembros de las Fuerzas Armadas de Bolivia, liderados por el entonces comandante general del Ejército, Juan José Zúñiga, tomaron la Plaza Murillo, plaza principal de la ciudad de La Paz donde se encuentra el palacio Quemado, sede del gobierno boliviano.

En ese momento el presidente Luis Arce no se encontraba dentro del palacio Quemado, al igual que los miembros del órgano ejecutivo, ya que desde 2020 la sede gubernamental del país fue trasladada a la Casa Grande del Pueblo.

El general José Wilson Sánchez fue designado por el presidente como nuevo comandante general del Ejército, y ordenó a los militares movilizados que regresen a sus cuarteles,​ dando fin al intento golpista; posteriormente, Zúñiga fue detenido. ​ Luego del fallido intento de golpe de Estado, el gobierno reportó un saldo de doce civiles heridos e informó de diez militares detenidos.

En una improvisada rueda de prensa, Zúñiga declaró que la acción fue organizada por el presidente Arce y que se trataba de un autogolpe de Estado para levantar la popularidad de Arce. ​ El gobierno calificó lo sucedido como un “golpe frustrado”, a la vez señaló que las declaraciones de Zúñiga sobre un supuesto autogolpe carecen de cualquier grado de veracidad. Por su parte, el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, el expresidente Evo Morales, y los Comités Cívicos de los departamentos de Tarija y Potosí​ han denunciado los hechos como un autogolpe.

Desafíos para el futuro

El intento de golpe de Estado subraya varios desafíos cruciales para Bolivia. Primero, es fundamental fortalecer el control civil sobre las fuerzas armadas. Esto implica no solo reformas legales y estructurales, sino también un cambio cultural dentro del Ejército, que debe entender su rol dentro de una democracia moderna.

Segundo, es esencial abordar la polarización política que sigue dividiendo al país. La presidencia de Luis Arce, aunque respaldada por una mayoría significativa, enfrenta la difícil tarea de reconciliar a una nación profundamente dividida. Esto requiere diálogo, inclusión y el establecimiento de puentes entre los diferentes sectores políticos y sociales.

Tercero, la consolidación de la democracia en Bolivia depende en gran medida de la fortaleza de sus instituciones. El poder judicial, el sistema electoral y las fuerzas del orden deben ser independientes, transparentes y eficaces. La confianza pública en estas instituciones es clave para asegurar la estabilidad y evitar futuros intentos de desestabilización.

Países que registran en su historia golpes de Estado

República Dominicana

Golpe de estado de República Dominicana

En República Dominicana fue dado un golpe de Estado el 27 de febrero de 1963, siendo Juan Bosch el presidente en ese entonces.

Bosch asciende a la presidencia el 27 de febrero de 1963, luego de la caída del régimen de Rafael Leonidas Trujillo en 1961. Al llegar a la presidencia, “El Profesor” tomó una serie de medidas poco agradables para sectores de gran poder como el empresariado y la Iglesia, esto generó una gran tensión política que desembocó en un golpe de Estado a su gobierno el 25 de septiembre de 1963.

Paraguay

Golpe de estado de Paraguay.

El 4 de mayo de 1954, un grupo de militares encabezados por Alfredo Stroessner se revelaron en contra del presidente de Paraguay, Federico Chávez, quien tenía un año en el cargo. A pesar de que los enfrentamientos duraron unos cinco días, Chávez terminó renunciando a la presidencia de Paraguay.

Para agosto de ese mismo año, Alfredo Stroessner fue electo para Presidente por la Junta de Gobierno y desde entonces el país se vio sumergido a una dictadura que duró 35 años.

El dictador se mantuvo como presidente por ocho periodos consecutivos mediante elecciones fraudulentas donde era candidato único. Sin embargo, en febrero de 1989 Stroessner fue derrocado en un golpe de Estado que encabezó el general Andrés Rodríguez Pedotti, poniendo fin a más de tres décadas de abusos y crímenes cometidos durante el régimen.

Strossner fue enviado a la capital de Brasil, donde permaneció hasta su muerte a los 93 años de edad, quedando impune de las violaciones durante su dictadura.

Ecuador

Golpe de estado de Ecuador.

Otra de las naciones de América Latina que vivió este atentado fue Ecuador, pues el 15 de febrero de 1972, el presidente José María Velasco Ibarra fue derrocado por un golpe militar, el cual se le conoce como “El Carnavalazo”.

Este movimiento estuvo protagonizado por Guillermo Rodríguez Lara, quien era conocido como “Bombita”, quien asumió el poder en nombre de las Fuerzas Armadas teniendo un mandato dictatorial.

Lara se mantuvo en el poder hasta el 1976 cuando la cúpula militar le pidió la renuncia, y Ecuador pasó a ser gobernado por un triunvirato militar presidido por el almirante Alfredo Poveda Burbano e integrado por los generales Guillermo Durán Arcentales y Luis Leoro Franco.

Venezuela

Golpe de estado de Venezuela.

Para el 4 de febrero de 1992 en Venezuela se gestó un golpe de Estado, que tenía al frente a Hugo Chávez, quien no tuvo éxito en su intento de derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez.

El acto también conocido como “4F”, fracasó y Chavez estuvo en la cárcel por dos años, saliendo en libertad en 1994. Pero, este movimiento le valió para que su figura tuviera renombre y cuatro años más tarde se convirtiera en presidente de Venezuela tras ganar las elecciones.

Chile

Golpe de estado de Chile.

Una de las dictaduras más recordadas en Latinoamérica es la de Augusto Pinochet, quien gobernó en Chile tras propiciar un golpe de Estado a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.

Esto marcó el inicio de un régimen de violaciones a los derechos humanos y represiones en la nación que se le conoce como el “Régimen Militar”. De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile, durante la dictadura que se postergó hasta 1990, hubo más de 40,000 víctimas y miles de desaparecidos.

Brasil

Golpe de estado de Brasil.

La dictadura militar llegó a Brasil, luego de que se produjera un golpe de Estado en marzo de 1964 que derrocó al gobierno democrático de Joao Goulart. A partir de ese entonces se instauró una dictadura por el militar Humberto de Alencar, quien gobernó el primer periodo; Artur da Costa e Silva, presidente durante el segundo período (1967-1969); Emílio Garrastazu Médici, del tercero (1969-1974); Ernesto Geisel, presidente del cuarto (1974-1979) y finalmente João Baptista Figueiredo, siendo este el último en desempeñar el cargo hasta 1985.

Un país que tiene un largo historial con los golpes de Estado y dictaduras es Argentina. Pero una de las más recordadas es el derrocamiento del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976.

Este fue liderado por Jorge Rafael Videla, cuyo mandato estuvo caracterizado por más de 30,000 desapariciones forzadas y más de 30,000 muertes; el cual tuvo fin en 1981.

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