Panorama Opinión. En mayo pasado, el presidente Luis Abinader logró lo nunca antes visto en la República Dominicana: reunir en un mismo techo al gobernante de turno con los exmandatarios vivos del país.
El tema fue la situación haitiana que, si bien es cierto, es un tópico que interesa a todos los dominicanos y requiere de una política en conjunto, hizo que Abinader se anotara un punto al unir en un mismo escenario a estos expresidentes dominicanos.
Tras el primer encuentro, en la sede del Ministerio de Defensa, una segunda reunión ocurrió en la Biblioteca Nacional, esta vez, mediante del Consejo Económico y Social (CES). Posteriormente, Abinader visitó de manera individual a Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía para cerrar el ciclo de consultas del tema haitiano.
Tras estas conversaciones con los exgobernantes, Leonel Fernández, de la Fuerza del Pueblo, y Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se desmarcaron del gobierno y empezaron a atacar directamente a la administración de Abinader. El primero señaló que el gobierno está fundido y el segundo, que no saben gobernar.
¿Es esto una pantalla o no? Claro que Danilo y Leonel están obligados a jugar su juego: desplazar al Partido Revolucionario Moderno (PRM) del poder, organización que llegó con facilidad por la división del PLD.
La Fuerza del Pueblo y el PLD están compelidos a trabajar de manera separada, pero en busca de sus objetivos: crecer y mostrar músculos para forzar una segunda vuelta electoral y ahí ver si logran sacar al PRM del poder.
Si uno de los partidos trata de mantener la lucha de alimentarse del otro, podría generar fricciones que, más que ayudar, dañarían los propósitos opositores. Ambos están obligados a crecer, no a expensas del otro, sino con los miles de ciudadanos que hoy aseguran ser independientes.
La alianza opositora no es de primera vuelta, porque persisten los mismos actores que provocaron la división y ambos tienen el interés de sobrevivir; es de segunda vuelta electoral y después de que cada uno de ellos haya mostrado sus capacidades en un primer round.
¿Esta es una sentencia? Claro que no, es un análisis partiendo de la realidad actual, ya que la política es dinámica y no estática. Sin embargo, lo cierto es que la batalla es franca y clara. Leonel y Danilo están en las calles, en una lucha sin cuartel para enfrentar al PRM y ver cuál sobrevive al tiempo.