Panorama Opinión. El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán ha llegado a su fin, lo que para Donald Trump serían cuatro días, se convirtieron en cuatro largos y tortuosos meses. Desde el 28 de febrero el mundo ha vivido días de incertidumbre social y económica; un vaivén de emociones y el gran temor de que esto que ayer terminó, se prolongara más o incluso se llegara a usar nuevamente una especie de Little Boy o Fat Man (los japoneses saben a qué me refiero). Sin embargo, hoy tenemos que celebrar porque esto ya terminó; en una guerra nadie gana y todos perdemos, y más si se usa como instrumento de presión para negociar, la arteria energética más importante. El estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo, el gas y los fertilizantes que consume el mundo; y donde se ven transitar 140 barcos petroleros al día, aproximadamente.
En tal sentido, el fin de la guerra no hubiera sido posible sin la mediación de Pakistán y su primer ministro Shehbaz Sharif, quien emergió como el gran eslabón que sirvió para conectar las partes en conflicto. La gran pregunta que uno se hace: ¿Por qué Pakistán? La respuesta pudiera estar en una combinación entre geografía, relaciones diplomáticas y cálculo estratégico. Por un lado, Pakistán es vecino de Irán y comparten una frontera de unos 900 km, y al mismo tiempo conserva vínculos militares, económicos y políticos con Estados Unidos; a la vez Irán confiaría más en un país musulmán vecino que no participó militarmente en la guerra, además Estados Unidos considera a Pakistán un socio confiable con influencia regional.
Por lo tanto, ya todas las partes han confirmado la existencia de un memorándum de entendimiento definitivo, que será rubricado el próximo viernes 19 en Ginebra (Suiza). De momento ¿qué se sabe del acuerdo?, pues lo que han comunicado las partes: Fin del conflicto bélico en todos los frentes (incluido Líbano), apertura y desbloqueo del estrecho de Ormuz sin el cobro de peajes. Espero que el viernes podamos contar que Irán desarticula su programa nuclear y entrega todas sus reservas de uranio enriquecido. Si no es así, Donald Trump sería el gran perdedor de todo este proceso, porque antes del 28 de febrero, el estrecho de Ormuz estaba abierto y su paso era gratuito. Posiblemente Irán pudiera entregar sus reservas de uranio a cambio de que se levante el bloqueo económico y energético que tiene actualmente.
Sin embargo, el fin de la guerra no representa el fin de la crisis económica que comenzó en el primer segundo después del cierre del estrecho de Ormuz. Según los expertos, ya el daño a la economía global se hizo y veremos las consecuencias por los menos hasta el último trimestre de este año. Por su parte el gobierno dominicano, ha lanzado un plan anti- crisis que busca proteger la clase media y baja, mantener la sostenibilidad fiscal y continuar el crecimiento económico. Pero hay una medida en específico que ahora los dominicanos ven de reojo, y es la del congelamiento de los precios de los combustibles si el petróleo no supera los 95 dólares/ barril.
Ayer luego de anunciar el cese de las hostilidades, el petróleo WTI bajó hasta los 80.25 dólares / barril. Ahora toca esperar un tiempo prudente para que comiencen a bajar los combustibles en la República Dominicana.