Panorama Nacional. Los científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Berkeley Lab) han dado un importante paso hacia la creación del elemento 120, completando un avance crucial en su investigación. Dirigidos por el Grupo de Elementos Pesados del laboratorio, un equipo internacional anunció el descubrimiento del elemento superpesado 116, conocido como livermorio, utilizando una viga de titanio. Este hallazgo fue presentado en la conferencia Nuclear Structure 2024 y el artículo científico correspondiente será publicado en arXiv y enviado a Physical Review Letters.
“Esta reacción nunca se había demostrado antes, y era esencial demostrar que era posible antes de intentar crear el elemento 120,” comentó Jacklyn Gates, la científica nuclear que lidera el proyecto. “La creación de un nuevo elemento es una hazaña extremadamente rara. Es emocionante ser parte del proceso y tener un camino prometedor por delante.”

El equipo fabricó dos átomos de livermorio durante 22 días de operaciones en el ciclotrón de 88 pulgadas del laboratorio. La producción de un átomo del elemento 120 sería aún más desafiante, pero los científicos están optimistas dado el éxito reciente con el 116.
Reiner Kruecken, director de la División de Ciencias Nucleares del Laboratorio Berkeley, explicó que se espera que fabricar el elemento 120 requiera aproximadamente diez veces más tiempo que el elemento 116. “No es fácil, pero ahora parece factible,” añadió Kruecken.
El elemento 120, si se descubre, sería el átomo más pesado creado hasta la fecha y se situaría en la octava fila de la tabla periódica. Este elemento estaría en las proximidades de la “isla de la estabilidad”, una región teórica de elementos superpesados con propiedades únicas. Aunque los elementos superpesados descubiertos hasta ahora se desintegran casi de inmediato, una combinación adecuada de protones y neutrones podría resultar en un núcleo más estable que permita un estudio más prolongado.
Crear elementos superpesados implica combinar átomos ligeros para obtener el número deseado de protones en el núcleo final. Aunque la teoría es sencilla, en la práctica, la tarea es extremadamente compleja y requiere billones de interacciones para lograr una fusión exitosa. Para intentar crear el elemento 120, el equipo utilizó un haz de titanio-50, un isótopo con 22 protones, en lugar del calcio-48, comúnmente usado para elementos superpesados, debido a su configuración especial que facilita la fusión.
Este avance no solo representa un logro significativo para el Laboratorio Berkeley, sino que también abre nuevas posibilidades en la investigación de elementos en los extremos de la tabla periódica, proporcionando información sobre la física nuclear y los límites de los núcleos atómicos.
Fuente: La Noticia