Opinión

“Fiscalizando mi gobierno”: un modelo de transparencia, rendición de cuentas y fortalecimiento democrático

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Panorama Opinión. Inspirados por las palabras de nuestro estimado presidente Alfredo Pacheco, quien asegura que cada diputado podría llenar un libro con la travesía que implica alcanzar una curul en este recinto, me dirijo a ustedes con la firme convicción de que “Fiscalizando mi Gobierno” es la manifestación de un compromiso inquebrantable hacia la renovación de nuestra nación.

En este momento crucial de nuestra historia, esta iniciativa se rige como un faro de esperanza y compromiso, una propuesta que nos convoca a reinventar el papel del Congreso y a transformar la fiscalización en un acto sagrado de servicio público y responsabilidad nacional. Inspirada en los principios inmutables de nuestra Carta Magna —que consagra la división de poderes, faculta al Congreso para vigilar al Poder Ejecutivo y exige eficiencia, legalidad y rendición de cuentas—, esta iniciativa no nace para desacreditar a ningún funcionario ni para ofrecer espectáculos de mal gusto, experiencias de las cuales, lamentablemente, también he sido víctima; sino que se erige sobre la urgente necesidad de elevar el debate público y de restaurar la fe que el pueblo deposita en el Congreso Nacional. Así, nos convoca a trascender las viejas dinámicas y a revalorizar cada curul como un símbolo inquebrantable del compromiso con el bienestar colectivo, recordándonos que, en unión, podemos forjar un futuro de justicia y dignidad para todos.

Asimismo, esta propuesta se erige en dar respuesta no solo a los casi 22,000 electores que me brindaron la oportunidad de representarlos, sino a toda una nación que sigue creyendo en el Congreso, que espera explicaciones claras y soluciones contundentes ante cada deficiencia, incumplimiento o inacción en la prestación de servicios públicos y en el manejo responsable del presupuesto nacional, recurso fundamental que financia tanto a funcionarios como a nosotros, los legisladores.

ministro canada

Bajo este paradigma, “Fiscalizando mi Gobierno” se distancia de la fiscalización como mero instrumento de confrontación política para reconfigurarla como un deber ético de servicio, una labor que debe impulsar el cambio y restaurar la credibilidad de nuestras instituciones. Nuestro objetivo es claro: que el Congreso no se limite a legislar, sino que también se convierta en el guardián de la eficiencia y la honestidad, velando porque cada acción del Poder Ejecutivo responda a las necesidades reales del pueblo y se rinda ante el escrutinio público. Además, es imperativo que el Congreso refleje esa visión de cambio que encarna nuestro presidente y líder del PRM, Luis Abinader, un dirigente que no rehúye enfrentar a la opinión pública con valentía, aceptando críticas y cuestionamientos como parte esencial del proceso democrático.

El PRM ha demostrado su firme compromiso con la independencia y la estabilidad institucional al impulsar reformas que previenen la reelección excesiva y promueven la elección de un procurador independiente, estableciendo así un precedente de renovación. Por ello, sostengo con convicción que, nunca como ahora, el Congreso debe ejercer un rol dual: legislar y fiscalizar con igual ímpetu, de modo que cada curul ganada con esfuerzo se convierta en una promesa cumplida de integridad y responsabilidad.

En este sentido, es imperativo enfatizar que el uso indebido de los recursos asignados a las instituciones —sea con fines de descrédito, manipulación o cualquier forma de chantaje político—no solo transgrede la ley, sino que desvirtúa la misión suprema de servir al bien común.

Al alzar la voz contra tales prácticas, este programa de fiscalización no busca sembrar alarma ni señalar culpables de manera indiscriminada, sino recalcar la necesidad de preservar la integridad en el ejercicio de la función pública. Sin embargo, soy consciente de que poner en marcha esta iniciativa podría conllevar consecuencias para quien la impulsa, pues algunos funcionarios podrían verse tentados a destinar sus presupuestos a campañas publicitarias dirigidas a la deslegitimación o a la propagación de desinformación.

He recibido elogios por asumir con valentía esta gran responsabilidad, pero también reconozco que algunos funcionarios, temerosos de la fiscalización, podrían usar recursos millonarios para desacreditar mi labor y descalificar el trabajo que promueve “Fiscalizando mi Gobierno”.

Esta realidad no me es ajena: ya he enfrentado desafíos y amenazas de quienes, aprovechando fondos institucionales, han intentado mancillar mi trayectoria o debilitar mi credibilidad. En estas circunstancias, es inevitable evocar a quienes, con coraje, han enfrentado el descrédito y la injusticia por el bien común: Chu Vásquez y Andrés Bautista, fundadores del PRM, soportaron la cárcel y el desprestigio bajo un gobierno que el tiempo acabó desenmascarando; Hipólito Mejía afrontó un proceso judicial tras dejar el poder, y Milagros Ortiz Bosch fue objeto de cuestionamientos como ministra de Educación.

De igual modo, doña Miriam Germán, con integridad inquebrantable, se postuló para ratificar su cargo en la Suprema Corte durante el gobierno del PLD, demostrando que la justicia puede prevalecer incluso ante ataques severos; y José Francisco Peña Gómez superó los prejuicios y la persecución política en una época en que el racismo era un arma de manipulación.

Finalmente, el heroísmo de las hermanas Mirabal, quienes pagaron con sus vidas la defensa de la libertad, confirma que la verdad siempre emerge y que la historia, con su justicia inalterable, honra a quienes convierten la adversidad en un motor de cambio.

En mi recorrido electoral de 2022, asumí el firme compromiso de legislar con seriedad, prometiendo impulsar leyes efectivas y fiscalizar la gestión pública sin descanso. Esta propuesta formó parte de mi oferta de campaña, y la comunidad de La Guáyiga y la Circunscripción 5 de la provincia de Santo Domingo, confiando en mi determinación, me otorgó su voto para materializarla.

Finalmente, por mis cinco hijos, por la memoria de mi padre —guía permanente en cada paso— y por todos los que, con fe y esperanza, depositaron en mí la responsabilidad de ser su voz, hoy reafirmo ese compromiso.

A mis colegas diputados y compañeros de partido, los invito a enfrentar este reto con integridad y valentía; solo así, al concluir nuestro periodo, podremos afirmar con orgullo que, gracias a nuestro esfuerzo conjunto, legamos a la sociedad un país más justo, más transparente y, sobre todo, mejor para todo.

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