El sistema de educación pública de la República Dominicana pasa por un complicado momento en el que no se evidencian avances significativos entre los indicadores que respaldan su calidad.
Un estudio realizado por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), sobre el inicio de este año escolar 2023-2024, destaca, entre sus principales hallazgos, la escasez de cupo al inicio del año escolar, la falta de personal docente, las deplorables condiciones de las infraestructuras.
Resalta además, falta de mobiliario, equipamiento y mantenimiento de los centros educativos; la no disponibilidad de los registros de grado en los tiempos correctos, la provisión inadecuada de los libros de texto y la mala implementación del sistema de alimentación escolar.
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Según Eduardo Hidalgo, presidente del gremio de maestros, el estado en el que se encuentran los diferentes planteles educativos es uno de los principales propiciadores de los efectos negativos en la educación dominicana.
Asimismo, Juan Valdez, director del Observatorio Educativo Profesor Rafael Santos, detalla, basado en la investigación que, a pesar de que las autoridades del Ministerio de Educación (Minerd) prometieron públicamente a toda la comunidad educativa que se podía sentir confiada porque todo estaría listo para el inicio del año escolar 2023-2024, hasta finales de octubre, cuando concluyó el estudio de campo, el 31% de los centros educativos públicos no había recibido el mantenimiento necesario.
A este dato se sumaría en el 24% de los centros en los que sí se habían realizado los trabajos de cuidado, fue después de que los estudiantes retornaron a las clases; que el 28% de los mismos aún no recibe agua de la llave en las áreas comunes, como inodoros, lavamanos, cocina y áreas de limpieza.
Con respecto a la falta de aulas, a las que el Minerd se ha referido en más de una ocasión, al señalar que para su subsanación no solo se ha trabajado para inaugurar cientos de escuelas que quedaban sin terminar del gobierno pasado, sino que han sido alquiladas unas “cuatrocientas aulas móviles”, a las que ADP llama aulas ensamblables, la entidad magisterial sostiene que aún se requieren unas 6,000 para las que no se han realizado los esfuerzos suficientes, sobre todo desde una gestión que tiene en su mano el poder de gasto de un 4% del producto interno bruto (PIB).
Estadísticamente, el 15% de las aulas habilitadas en los planteles de educación pública son en espacios improvisados, como salones de actos, comedores, bibliotecas y cocinas de las que ahora carecen las propias escuelas.
Para avalar estos mismos números, el Observatorio Educativo de la ADP afirmó que el 42% de las escuelas no tiene una biblioteca, 65% no cuenta con un salón para profesores, 74% no tiene un salón multiuso, el 31% carece de una cancha deportiva; y sólo el 43% tiene un patio en buenas condiciones ambientales y buen espacio para receso.
“Es importantísimo, en un país como el nuestro, señalar que solo el 32% de las escuelas tiene abanicos en buen estado y el 14% no tiene”, manifestó Valdez, quien refirió haber realizado un estudio sobre cómo afecta la sudoración al proceso de aprendizaje.
El estudio refiere que el 58% de los centros educativos tiene un déficit de butacas en las aulas, en lo que destaca que sólo el 38% de las sillas que están en utilidad, se encuentran en buen estado.
En lo que a las pizarras se refiere, el 60% está en condiciones cuestionables, el 73% de los escritorios de los docentes no se encuentra en buen estado y el 86% de las computadoras, que tienen en las áreas administrativas, no funciona bien.