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Esposas, diazepam y pistola entre las pruebas que determinan que el crimen de la venezolana fue premeditado

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El Ministerio Público informa que las evidencias recolectadas en el escenario del asesinato de Yenny Carolina Pérez Canelón, hallada descuartizada en Piantini, indican una clara premeditación en el crimen.

La víctima también presentaba un disparo al corazón, según los informes del organismo, revelando detalles adicionales sobre la brutalidad del homicidio.

El italiano Michael Saba es imputado por asesinato, acusado de rentar el apartamento donde se encontró a la víctima. Se señala que compartió varias horas con ella antes de que el taxista perdiera contacto, dando lugar a la tragedia.

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Para el Ministerio Público, Saba alquiló el apartamento por medio de otra persona, pidiendo a Wilfredo José Camilo Morel que lo hiciera en su nombre, buscando ocultar su implicación en el crimen.

La víctima, Yenny Carolina, llegó al apartamento a la medianoche y manifestó temor de ser vista por un conocido, retrasando su salida. Al día siguiente, fue encontrada muerta y descuartizada en el lugar.

Durante el allanamiento, las autoridades descubrieron armas, entre ellas una pistola Glock con silenciador, cuchillos y esposas, además de pastillas sedantes, sugiriendo una intención de dormir a la víctima antes de cometer los actos.

Se destaca que el imputado llevaba consigo una soga de 246 pulgadas, evidencia que refuerza la teoría de que planeaba amarrar a la víctima. La maleta donde se encontró el torso de la occisa también se incautó y se utiliza como prueba en el caso.

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