Panorama Político. La candidata derechista Keiko Fujimori y el candidato izquierdista Roberto Sánchez, que se disputan este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, reiteraron el llamado a la población para acudir a votar, conscientes de que la definición de estos comicios volverá a ser voto a voto.
A las urnas están convocados más de 27,3 millones de peruanos, en una larga jornada que comenzó en el territorio nacional a las 7.00 hora local (12.00 GMT) y que se prolongará durante diez horas, hasta las 17.00 (22.00 GMT), momento en el que se cerrará la votación para dar paso a un escrutinio que previsiblemente se extenderá por varios días.
En esta elección los votantes tienen que optar por la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a prisión por delitos de lesa humanidad y escándalos de corrupción; o bien por el escudero del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), que cumple en la cárcel una condena por un fallido golpe de Estado a finales de 2022.
Ambos candidatos llegaron al decisivo día en un empate técnico y atentos al desarrollo de la jornada electoral, después de que la primera vuelta quedara empañada por los grandes retrasos en la apertura de recintos de votación en la capital, Lima, por falta de material electoral, lo que alimentó las denuncias de fraude, sin pruebas sólidas, del ultraderechista Rafael López Aliaga.
Fujimori llegó al colegio Libertador San Martín, del distrito de San Borja, de la capital Lima, bajo un fuerte resguardo policial, y a su salida saludó a sus simpatizantes desde la ventana superior del automóvil que la trasladaba para agradecerles su apoyo.
La candidata cumplió así con su voto después de haber iniciado el día muy temprano con una reunión con sus delegados que vigilarán el escrutinio en las mesas electorales y posteriormente desayunar en una humilde barriada del extrarradio del capital peruana con su familia.

Por su parte, el candidato izquierdista hizo un llamado a la democracia, a la Justicia y a la paz social, tras ejercer su voto y reiteró su posición de que su país no tiene asuntos pendientes que resolver con Chile en materia limítrofe.
Tras votar en Lima, Sánchez dijo a la prensa que siente «bastante esperanza» porque «hay una mayoría social que quiere la justicia», después de salir de su centro de votación rodeado por policías.
«Nuestra visión siempre internacionalista es de buena vecindad. Chile es un socio comercial y tenemos una relación histórica muy importante. Entre nuestras fronteras no existe ningún asunto pendiente», señaló Sánchez, tras emitir su voto en Lima y ser preguntado por un medio chileno por las relaciones bilaterales.
El líder del partido izquierdista Juntos por el Perú también pidió votar «con la mayor esperanza para un Perú con cero discriminación y pobreza, y con mucha democracia y justicia».

La contienda se ha vuelto a dividir una vez más entre fujimorismo y antifujimorismo, las dos fuerzas que vienen chocando casi sin cesar en Perú desde 1990, con la balanza levemente a favor de los últimos en las tres últimas elecciones al obtener ajustadas victorias que en 2016 y 2021 fueron de apenas 40.000 votos de diferencia.
Todo hace indicar que ocurrirá una situación similar en esta definición entre Fujimori y Sánchez, que llegan al día decisivo sin que se pueda anticipar al ganador que obtendrá el derecho de gobernar el país por los siguientes cinco años (2026-2031).
En las dos últimas elecciones, Fujimori no aceptó los resultados y en la más reciente, contra Castillo, incluso denunció sin pruebas sólidos un supuesto fraude en su contra y buscó anular miles de votos de su rival para revertir la elección a su favor, un escenario que podría volver a darse tras las incidencias y polémicas vividas en la primera vuelta.
La totalidad de las mesas de votación para la segunda vuelta presidencial de Perú, que equivale a 90.223 a nivel nacional, lograron ser instaladas para el sufragio, apenas pasadas las 13:00 hora local (18:00 GMT), según el reporte a tiempo real del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
La segunda ronda electoral tuvo un retraso, hasta el mediodía, de un 5,9 % de mesas sin instalarse por la ausencia de los miembros de mesa, lo cual se logró resolver en la última hora del proceso.
Precisamente, en la primera vuelta electoral, el pasado 12 de abril, hubo un grave retraso en la apertura de las mesas de votación en Lima y algunas mesas del extranjero, que dejó a miles de votantes sin ejercer el sufragio ese día, y las autoridades electorales tuvieron que extender la votación hasta el día siguiente.

El líder ultraderechista peruano Rafael López Aliaga, que denunció sin pruebas sólidas un supuesto fraude en su contra en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, acudió a votar con una exhortación a «defender la democracia en Perú para no caer en manos del comunismo».
López Aliaga, que se quedó fuera de la segunda vuelta por apenas 21.000 votos, reforzó así su postura con miras a la segunda vuelta de votar a favor de Keiko Fujimori, en detrimento del izquierdista Roberto Sánchez.
Mientras que el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, de 87 años, acudió a su recinto de votación en una silla de ruedas y destacó la organización de estos comicios y la agilidad de flujo de votantes en el colegio que tenía asignado en el distrito de San Isidro, uno de los más acomodados y pudientes de la capital, Lima.
El expresidente, que fue candidato a senador en estos comicios sin lograr salir elegido, intervino en la campaña de la segunda vuelta al haber recibido en su casa a Fujimori con el objetivo de mostrar un gesto de reconciliación.