Panorama Internacional. El Senado de Estados Unidos aprobó este martes la nominación de Kevin Warsh como nuevo gobernador de la Junta de la Reserva Federal, abriendo la puerta para que en los próximos días asuma la presidencia del banco central más influyente del mundo.
La decisión, adoptada tras una votación de 51 a 45, marcó un cambio relevante en la conducción de la política monetaria estadounidense en un momento de alta presión inflacionaria y creciente tensión política. Hay grandes chances que se convierta en el sucesor inmediato de Jerome Powell, cuyo mandato como presidente de la Fed concluye este viernes, aunque permanece en la junta hasta 2028.
Kevin Warsh, economista de 56 años, requiere únicamente una mayoría simple del Senado para ser designado presidente de la Reserva Federal, algo factible para los republicanos, quienes controlan 53 de los 100 escaños. El senador demócrata John Fetterman, de Pensilvania, anticipó su respaldo a Warsh, lo que aumenta las probabilidades de que obtenga el cargo. Al mismo tiempo, Donald Trump propuso a Warsh en enero para reemplazar a Jerome Powell.
El nombramiento se formaliza en un contexto de inflación interanual del 3,8% registrada en abril, el mayor nivel desde 2023, según datos del Departamento de Trabajo, impulsada principalmente por el incremento en los precios de la energía y los alimentos.
Además, ocurrió tras meses de tensiones entre la administración Trump y el banco central, que incluyeron intentos de destitución de miembros clave como Lisa Cook y la apertura, posteriormente archivada, de una investigación penal contra Powell por un proyecto de renovación en la sede de la Fed.
La política monetaria estadounidense atravesó un momento de incertidumbre, con un mercado laboral que mostró señales de fragilidad: el desempleo se mantiene estable, pero el crecimiento del empleo alterna entre fases de expansión y contracción.
En este escenario, la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) evidenció divisiones internas, con tres miembros que pidieron modificar el lenguaje de las directrices para dejar abierta la posibilidad de una subida de tasas. El FOMC está integrado por los siete gobernadores de la Fed y los presidentes de cinco bancos regionales, y sus decisiones se toman por mayoría.
La Corte Suprema deberá pronunciarse sobre la legalidad de la tentativa de destitución de Lisa Cook, mientras que el Departamento de Justicia archivó la investigación contra Powell, aunque no descarta reabrirla.
Durante su audiencia de confirmación, Kevin Warsh aseguró que mantendría la autonomía del banco central frente a las presiones políticas. “Absolutamente no seré un títere del presidente”, afirmó Warsh ante la comisión.
Warsh ya contaba con experiencia previa en la Junta de la Reserva Federal, donde ejerció como gobernador entre 2006 y 2011. Su regreso se dio en un periodo en que la inflación, potenciada por los efectos de la guerra en Irán y las políticas arancelarias, limitó el margen de maniobra de la Fed para reducir las tasas de interés. Los mercados financieros descuentan que la autoridad monetaria mantendrá sin cambios los tipos en la próxima reunión, prevista para el 16 y 17 de junio, aunque existe una probabilidad de uno entre tres de que se produzca una subida antes de fin de año.