Mientras en 2019 República Dominicana importaba un poco más de 12, 600 toneladas de cebolla anuales, el año pasado las importaciones superaron las 35,000 toneladas. Lo mismo ocurrió con las habichuelas que pasaron de 38,000 toneladas a más de 79,000 en el año 2025.
Panorama Nacional. Sacos de cebolla almacenados en el Valle de San Juan comienzan a repollar dentro de los propios empaques, una señal visible del deterioro de miles de quintales que no encuentran salida comercial. Productores denuncian que, mientras la producción nacional permanece estancada en almacenes, continúan entrando importaciones que —según afirman— están desplazando tanto la cebolla como las habichuelas dominicanas del mercado local.
Domingo Amancio, dirigente de la Unión Nacional de Productores de Cebolla, aseguró que previo al inicio de cada temporada de siembra los productores sostienen reuniones con las autoridades del Ministerio de Agricultura para presentar los calendarios de producción y cosecha de zonas como Vallejuelo, Palenque, Azua, Nizao y Ocoa. Según explicó, en esos encuentros advierten que entre diciembre y mayo la producción nacional tiene capacidad para abastecer el mercado local sin necesidad de importaciones. Sin embargo, denunció que, pese a esos acuerdos, durante la cosecha continúan entrando grandes volúmenes de cebolla importada, situación que —afirma— termina afectando la comercialización y los precios de la producción dominicana.
Advirtió que el incremento de las importaciones está profundizando la crisis que enfrentan los productores nacionales, al asegurar que la entrada masiva de cebolla importada coincide con los períodos de cosecha local, provocando una caída de los precios y limitando la comercialización de la producción dominicana. Según denunció, esta situación ha llevado a numerosos agricultores a pérdidas económicas, endeudamiento y riesgo de quiebra, mientras miles de quintales permanecen almacenados sin encontrar mercado en distintas zonas productoras del país.

El programa “Toda la Verdad”, conducido por la periodista Odalis Castillo, inició una serie especial de investigaciones titulada “Crisis en el sector agropecuario”, un trabajo periodístico que pondrá bajo la lupa la realidad que enfrentan productores dominicanos ante el aumento de las importaciones, las pérdidas económicas, el endeudamiento y las dificultades para comercializar sus cosechas. A través de recorridos por distintas zonas agrícolas, testimonios de productores y análisis de datos oficiales, la serie buscará revelar las causas y consecuencias de una problemática que amenaza la sostenibilidad del campo dominicano y la seguridad alimentaria nacional.

Amancio aseguró que otro problema que enfrenta el sector es la inestabilidad del mercado nacional, donde los precios cambian constantemente de un día para otro, afectando directamente la rentabilidad de los agricultores. Según explicó, esa ambivalencia del mercado mantiene a los productores en incertidumbre permanente y dificulta la recuperación de la inversión realizada en cada cosecha.
Marino Morillo Vicente, productor de cebolla, afirmó que los cebolleros atraviesan una de las peores crisis de los últimos años, al asegurar que, aunque históricamente el sector ha enfrentado períodos de altas y bajas, actualmente los productores se encuentran “sumidos en la miseria”. Según explicó, cuando llega el momento de comercializar el bulbo de cebolla, los agricultores no encuentran precios que les permitan recuperar los costos de producción.
Morillo, denunció que muchos agricultores se ven obligados a almacenar su producción hasta que termina deteriorándose, debido a la caída del mercado y a la falta de compradores. Explicó que, en ocasiones, comerciantes adquieren parte de la cosecha y luego desaparecen cuando los precios se desploman, dejando a los productores con pérdidas económicas y altos niveles de endeudamiento. Según afirmó, la mayoría de los agricultores de Vallejuelo ya no tiene acceso a financiamiento en la banca privada y apenas unos pocos conservan crédito en el Banco Agrícola.
El Programa Toda la Verdad, solicitó información, logrando datos oficiales del Ministerio de Agricultura, el Banco Central de la República Dominicana, la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y la Dirección General de Aduanas (DGA), con la data recolectada, el Doctor en Economía Agrícola, Winston Marte evaluó el comportamiento de las importaciones agropecuarias y su impacto sobre la producción nacional, asegurando que las quejas de los productores de cebolla tienen sustento en el comportamiento de las importaciones registradas en los últimos años. Según explicó, mientras en 2019 República Dominicana importaba alrededor de 12,600 toneladas de cebolla anuales, el año pasado las importaciones superaron las 35,000 toneladas, reflejando un incremento que casi se triplica—a su juicio— esta práctica ha impactado directamente la comercialización y la rentabilidad de la producción nacional.
Productores de habichuelas denuncian desplome de la producción nacional por aumento de importaciones
La crisis agropecuaria también golpea con fuerza a los productores de habichuelas del Valle de San Juan, quienes aseguran que el crecimiento de las importaciones y la falta de incentivos al sector han reducido significativamente la participación de la producción nacional en el mercado dominicano.
Robin Alcántara, presidente de la Red del Valle Agropecuario de San Juan, afirmó que hace una década la provincia producía más del 55 % de las habichuelas consumidas en el país, pero actualmente esa cifra habría caído a niveles de entre un 25 % y un 30 %. Según explicó, los productores locales no han podido competir con las habichuelas importadas desde Estados Unidos, Nicaragua y otros países que ingresan con aranceles reducidos.
Los datos analizados durante esta investigación reflejan además un aumento sostenido de las importaciones en los últimos años. Winston Marte, doctor en Economía Agrícola, explicó que en 2019 República Dominicana importaba alrededor de 38,000 toneladas de habichuelas, mientras que en 2025 las importaciones superaron las 79,000 toneladas. Detalló que esto representa un incremento de más del doble, al pasar de aproximadamente 833,000 quintales importados a más de 1.7 millones de quintales el año pasado.