Panorama Internacional. El próximo el 7 de septiembre, el papa León XIV realizará la primera canonización de su pontificado.
El beato Carlo Acutis y el beato Pier Giorgio Frassati, serán inscritos en el catálogo de los santos en dicha fecha.
¿Quiénes son estos jóvenes y por qué alcanzarán la santificación?
Carlo Acutis es conocido como el “influencer de Dios” o el “ciberapóstol de la Eucaristía”. Nació en Londres el 3 de mayo de 1991 y fallecido en Monza el 12 de octubre de 2006 a los 15 años a causa de una leucemia fulminante.
Provenía de una familia acomodada y desde pequeño, mostró una extraordinaria devoción católica, recibiendo la primera comunión a los siete años.
Estudió en escuelas dirigidas por religiosos en Milán, donde la familia se había establecido. A pesar de su corta vida, combinó su pasión por la informática con una profunda espiritualidad, creando un sitio web que documentaba milagros eucarísticos alrededor del mundo. Sus modelos de vida fueron santos jóvenes como Francisco y Jacinta Marto, Santo Domingo Savio y San Luis Gonzaga.
Fue beatificado el 10 de octubre de 2020, su canonización estaba prevista para el 27 de abril de 2025 en el Jubileo de los Adolescentes, pero fue suspendida tras el fallecimiento del Papa Francisco.
Mientras que Pier Giorgio Frassati, fue un joven italiano que cultivó durante su adolescencia una profunda vida espiritual, se hizo activo miembro de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores universitarios.
Estudió Ingeniería Industrial Mecánica para trabajar cerca de los operarios pobres e ingresó al Politécnico de Turín donde fundó un círculo de jóvenes que buscaban hacer de Cristo el centro de su amistad.
Llevó una vida austera y destinaba a obras de caridad, gran parte del dinero que sus padres le daban para sus gastos personales los donaba. Su fuerza estaba en la comunión diaria y la frecuente adoración al Santísimo.
Fue deportista, esquiador y montañista. Escaló los Alpes y el Valle de Aosta. Asimismo, nunca perdió la oportunidad de llevar a sus amigos a la Santa Misa, la lectura de las Sagradas Escrituras y el rezo del Santo Rosario.
Cuando cumplió 24 años de edad le diagnosticaron poliomielitis fulminante, una enfermedad que lo llevó a la muerte en solo una semana. Falleció el 4 de julio de 1925 y tuvo un multitudinario funeral entre amigos y personas pobres.
San Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y destacó que “él proclama, con su ejemplo, que es ‘santa’ la vida que se conduce con el Espíritu Santo, Espíritu de las Bienaventuranzas, y que solo quien se convierte en ‘hombre de las Bienaventuranzas’ logra comunicar a los hermanos el amor y la paz”.