Opinión

El manoplazo y el bolsillo

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Panorama Opinión. Dos metáforas futboleras para entender por qué un gobierno que prometió romper con el pasado terminó citando sus mismas excusas.

A nadie le conviene vaticinarle al PRM el destino de Haití: 52 años fuera de un Mundial no se le desea ni al peor adversario. Pero hay un espejo más incómodo y más cercano: el de Italia, campeona del mundo en 2006 y hoy, veinte años después, eliminada por tercera vez consecutiva sin siquiera asomarse a la cita. Italia no perdió la final; perdió el rumbo. Y entre la euforia de octavos que ya no llega y la sequía de glorias, hay una lección que esta semana en Quisqueya debería incomodar a más de uno: cuando el poder se acostumbra a ganar, deja de jugar para clasificar y empieza a jugar para no perder, y ese vicio termina por dejarlo fuera del torneo.

El partido que el PRM no quisiera perder

El PRM ya conoce las gradas: dieciséis años las ocupó, de 2004 a 2020, mientras el PLD gobernaba sin pausa. Ese ciclo se rompió porque la gente votó, desde nuestro humilde punto de vista, bajo una falsa premisa de lograr mayor transparencia y para combatir la corrupción. Hoy, sin embargo, empiezan a multiplicarse las señales de que el partido de gobierno juega cada vez más a la defensiva de sus propios intereses que a la ofensiva institucional que prometió en campaña. El caso Calamar es el ejemplo más citado: Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta recibieron un no ha lugar que el Ministerio Público apela alegando “errónea apreciación de pruebas”, justo después de que la propia embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, advirtiera públicamente contra el lawfare citando el caso Trump. Que sea la diplomacia estadounidense la que ponga sobre la mesa la palabra que media oposición dominicana lleva meses repitiendo no es un detalle menor: es una certificación externa de una sospecha interna. Y mientras esa sospecha crece, el tribunal que condenó a veinte años a la cúpula militar del caso Coral —un fallo que merece una profunda discusión— envió a los hermanos Espaillat, responsables de la muerte de 236 personas en el Jet Set, a juicio por homicidio apenas involuntario, delito que no pasa de dos años de cárcel. Una vara para los generales de ayer, otra para los empresarios de hoy.

Dirección de Servicios de Atención a Emergencias Extrahospitalarias (DAEH)

Si no se cuida, a este partido podría pasarle lo de Italia: cinco elecciones, veinte años mirando desde la grada, no porque el rival sea mejor, sino porque cuando le toca la pelota, en vez de jugarla, la pincha.

La filosofía que cambió de camiseta

El jueves 18, el Congreso aprobó en dos lecturas exprés y Abinader promulgó esa misma noche la Ley 30-26, que extraerá hasta RD$50,000 millones del bolsillo dominicano, justificada por una guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que para entonces ya estaba políticamente resuelta: Washington y Teherán firmaban un memorando de entendimiento y el petróleo internacional retrocedía. El gobierno, sin embargo, decidió mantener los combustibles congelados por noventa días, sin trasladar al consumidor ni un chele del desplome global. Es el mismo PRM que, desde la oposición, denunciaba con vehemencia que en este país “si sube, sube; y si baja, no baja”, el mismísimo del “¡cuánto abuso!”. La filosofía no cambió: cambió de camiseta. Y como toda conversión oportunista, exige una explicación que el ciudadano ya no se está creyendo.

No hay metáfora futbolística que perdone a un equipo que, pudiendo jugar limpio, prefiere ponchar el balón antes que perder.

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