Panorama Estilo de Vida._ Un nuevo estudio científico encendió las alertas sobre uno de los mayores desafíos en el tratamiento de la obesidad: el llamado “efecto rebote”. Investigadores del UT Southwestern Medical Center concluyeron que el cuerpo conserva una “memoria biológica” que impulsa a recuperar el peso perdido incluso después de adelgazar con éxito.
La investigación, publicada en la revista científica iScience, plantea que el organismo no olvida fácilmente un estado previo de obesidad. Según los científicos, el cuerpo activa mecanismos persistentes para volver al peso anterior, principalmente mediante un aumento constante del hambre.
Los expertos explicaron que este fenómeno no depende únicamente de la falta de disciplina o de malos hábitos alimenticios. Por el contrario, estaría relacionado con respuestas hormonales, neuronales y metabólicas profundamente arraigadas en el organismo.
Para llegar a esas conclusiones, los investigadores trabajaron con ratones sometidos durante 20 semanas a dietas ricas en grasa para inducir obesidad. Posteriormente, los animales fueron sometidos a una restricción calórica hasta alcanzar un peso similar al de ratones sanos.
Aunque ambos grupos terminaron con pesos parecidos, el comportamiento biológico era muy distinto. Los animales que habían sufrido obesidad seguían mostrando un apetito mucho más elevado y, al volver a comer libremente, recuperaban peso rápidamente.
Los científicos identificaron este aumento persistente del apetito como “hiperfagia”, un trastorno caracterizado por una necesidad excesiva de ingerir alimentos. Según el estudio, el cuerpo continúa enviando señales de hambre incluso cuando ya se alcanzó un peso saludable.
El trabajo también refuerza la teoría del “punto de ajuste” del peso corporal. Esta hipótesis sostiene que el organismo funciona como un termostato biológico que intenta mantener un rango de peso previamente establecido y activa mecanismos para recuperarlo cuando detecta una pérdida importante.
Los investigadores señalaron que buena parte de este proceso ocurre en regiones cerebrales como el hipotálamo y el tronco encefálico, responsables de regular el apetito y la energía. Hormonas como la leptina y el GLP-1 también participan en esas señales que aumentan el hambre y reducen la sensación de saciedad tras adelgazar.
El estudio advierte que este fenómeno podría explicar por qué muchas personas recuperan peso después de dietas, cirugía bariátrica o medicamentos para adelgazar. Aunque los resultados todavía no pueden extrapolarse completamente a humanos, los autores consideran que comprender estos mecanismos permitirá desarrollar tratamientos más personalizados y efectivos contra la obesidad.