Miles de manifestantes pro-palestina protestaron el viernes en el centro de Manhattan (Nueva York) de manera violenta, que incluyó golpes, patadas y el consecuente cierre de la Grand Central Station, además de la vandalización del edificio del diario estadounidense The New York Times.
Los medios ABC y Fox dijeron que los servicios en la terminal de trenes se encontraban extremadamente limitados como consecuencia de las manifestaciones. Allí los asistentes a las protestas ingresaron a la fuerza, golpeando y dando patadas, al grito de: “No habrá paz en tierra robada”.
Antes de manifestarse en la estación atacaron las oficinas de The New York Times, al que acusaron de apoyar a Israel en la guerra con los terroristas de Hamas.
“Los niños mueren, mientras ustedes mienten”, coreaban los manifestantes. En la puerta del diario escribieron “Mentiras”.
También distribuyeron ediciones de un periódico falso que decía “Los crímenes de guerra de Nueva York”, que acusaba a los medios de comunicación de “complicidad en el genocidio”. Exigieron al consejo editorial del diario que apoye públicamente un alto el fuego.
Las manifestaciones resultaron con varios detenidos, pero por el momento se desconoce el número exacto.
En Londres, la Policía Metropolitana anunció el viernes que iba a levantar una “zona de exclusión” en torno al monumento del Cenotafio en el centro de la ciudad para evitar disturbios en ese área durante la marcha pro-palestina prevista para este sábado.
La tensión en torno al conflicto Israel-Hamas ha aumentado en el Reino Unido, después de que tanto el Gobierno conservador como el líder de la oposición laborista, Keir Starmer -a diferencia de algunos de sus diputados-, se hayan negado a pedir un alto el fuego en Gaza, al reivindicar el derecho de Israel a la autodefensa.
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“Una vez más la violencia y la guerra se han recrudecido en esa Tierra que, bendecida por el Altísimo, parece oponer continuamente la bajeza del odio y el ruido mortífero de las armas”, se inicia el discurso que el papa Francisco tenía previsto leer ante la delegación de la Conferencia Europea de Rabinos y que por problemas de salud que el Vaticano atribuyó a “un resfriado” finalmente entregó en mano a los religiosos que lo visitaron el pasado lunes en el Vaticano.
FUENTE: Infobae