Panorama Nacional. En el Día Mundial del Perdón, la psiquiatra Alexandra Hichez reflexionó ¿qué es el perdón?, pregunta que paró en seco a más de un radioescucha, “a mí me costaría decir que he perdonado, porque no tengo la necesidad de perdonar porque la gente no me hace cosas a mí, las hace y punto”.
La Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) considera que anima a las personas a liberarse de los rencores que podrían inhibir la empatía y la comprensión.
Hichez, confesó que, ha entendido que se puede estar en diferentes estados de la vida y sentirse aludido por las acciones de otras personas, “yo estoy en Belén con los pastores. El rencor y la ira no es más que la traducción de las grandes miserias humanas”.
Este día sirve como recordatorio anual de que la paz a menudo comienza con pequeños actos personales de perdón. Perdonar no es una debilidad, sino una decisión proactiva para recuperar las propias necesidades emocionales.
Para llegar al perdón se debe sacar el ego del corazón para concebir el perdón, recomendó la psiquiatra. El perdón no es más que la validación de lo que pasó. Se pueden evitar situaciones y no llegar a ese arrepentimiento, “ahí está el perdón”.
Cuando una persona causa un daño, ¿se deja pasar o normaliza? ¿Qué tanto dolor hay que tolerar para alejarse de alguien, “¿cuánto veneno te tienes que tomar para saber que te estás muriendo?”, parafraseo la experta de la conducta humana.
“Acordarnos que cada persona tiene su historia y poner límites sanos, y el gran detalle está en que nadie puede dar lo que no tiene. Se puede brindar ayudar que no llegue a lacerarte. Es un indulto”, valoró. El gran premio se lo lleva quien decide que eso no sea una maleta, aconsejó.