Panorama Opinión. La sociedad dominicana aun espera verdaderos cambios en el tren gubernamental, y rotar solo a quienes son bien valorados, por hacer lo correcto y no ser cuestionados.
Es necesario remover el gabinete, al sentirse un gobierno atomizado.
Se percibe a un presidente de la República acorralado por malos colaboradores, y
perpetuar a un funcionario en un puesto público resulta peligroso. Los últimos acontecimientos lo demuestran.
El mandatario no debe permitir que la casa se le derrumbe encima, confiando en falsos amigos y compañeros.
Está compelido a seguir revisando quiénes podrían acompañarlo en el último tramo de su mandato.
La lealtad siempre es relativa, y no se debe ser leal con el malvado.
Seguir removiendo a sus funcionarios enviaría una señal positiva a la ciudadanía, que sin duda carga mucha decepción.
Pero mucho cuidado con quienes se nombra, porque la cura podría resultar más mala que la enfermedad.
¡ES MI CRITERIO!