Panorama Nacional. En el Distrito Nacional y los municipios más poblados de Santo Domingo, varios centros de atención primaria muestran un deterioro alarmante: paredes carcomidas, techos rotos, carencia de equipos médicos y servicios básicos, lo que convierte la atención en un reto diario tanto para pacientes como para el personal de salud.
En la comunidad de La Zurza, en el Distrito Nacional, el abandono se arrastra desde hace más de 15 años. El Padre Joselito Beltré, párroco y líder comunitario, denunció que las promesas de las autoridades nunca se han materializado. “Hemos tocado las puertas de las autoridades en múltiples ocasiones, pero la respuesta siempre se queda en palabras. El centro de salud continúa en estado crítico y los más afectados son los pobres de nuestra comunidad”, expresó.

Entre las necesidades más urgentes de este centro figuran la eliminación de filtraciones en el techo, solución a la escasez de agua potable, dotación de camillas, sillones médicos, abanicos, mobiliario para sala de espera, camilla de emergencia, escritorios de recepción y equipos de climatización en áreas sensibles como odontología y el almacén de medicamentos. La falta de condiciones básicas incluso ha facilitado robos dentro de las instalaciones, agravando la inseguridad.

El equipo de producción del programa Toda la Verdad, que conduce la periodista Odalis Castillo de Medios Panorama, realizó un recorrido por varios centros y constató de primera mano la crisis del sistema. En Boca Chica, el centro de atención primaria opera en un local con casi cien años de antigüedad, sostenido entre paredes de madera podrida y techos rotos. Sin lavamanos en los baños ni computadoras para llevar expedientes, médicos y pacientes enfrentan cada día la precariedad de un sistema en ruinas.

La situación no es diferente en Santo Domingo Este. En el Ensanche Isabelita, los médicos atienden a los pacientes hasta en los pasillos y la sala de espera por falta de espacio. Allí, los baños no funcionan adecuadamente, no hay agua suficiente ni climatización en algunas áreas, y las persianas permanecen abiertas como único método de ventilación. En el Ensanche Ozama, la rutina se desarrolla entre humedad, filtraciones y paredes agrietadas, con baños sin agua y la entrega de turnos anotados en simples cartoncitos ante la ausencia de computadoras.

El Párroco de la Zurza, estableció que el Servicio Nacional de Salud debe acudir en auxilio de estos centros y que no sea que las autoridades vengan a querer ver estas necesidades en tiempos electorales, mientras ahora la gente recibe una atención limitada e indigna en los Centros de Atención Primaria.