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Panorama Salud. Es importante entender por qué los tumores se originan, crecen, se multiplican y se dividen, y toda esa actividad de envíos de células a distancia, da como resultado una configuración oncológica llamada “alteraciones moleculares”, según lo informó la doctora Elena Elez, jefa del Grupo del Cáncer Colorrectal del VHIO (Vall d`Hebron Institute de Oncología) en Barcelona, España.
Este diagnóstico de alteraciones moleculares en los pacientes con cáncer colorrectal permite extraer el Ácido Desoxirribonucleico (ADN) de las células tumorales como si fuera un código celular para multiplicar o dividirse la célula y ver qué alteraciones están presentes.
Sobre los avances de detecciones de las alteraciones moleculares y si tendrían curación, la experta oncóloga aclaró que cuando la enfermedad está en la etapa de metástasis o nódulos fuera de a localización original del colon para curarse o que no haya enfermedad, se requiere de intervención quirúrgica, las radio y quimioterapias.
“Cuando hay alteraciones moleculares surge lo que conocemos como mutaciones que generan unas proteínas que no funcionan bien y que le da señal a la célula para que se multiplique sin control”, expuso.

Según la OMS, el cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más diagnosticado a nivel mundial y la segunda causa de muerte por cáncer, con más de 1.9 millones de casos nuevos y 930,000 muertes estimadas en 2020.
Como aumento proyectado se prevé que los casos nuevos aumenten un 63% y las muertes un 73% para 2040.
Surgió la curiosidad de qué podría estar causando el cáncer colorrectal, y de manera prudente la oncóloga adujo que se correspondía a factores de exposición, “al día de hoy es muy importante tener biomarcadores de estas alteraciones moleculares y mutaciones”.
Agregó que: “Cual el primer paso fue ver estas alteraciones en pacientes jóvenes por sus genes y nos hizo pensar que sean alteraciones epigenéticas y que no sean mutaciones, sino cómo los genes se modulan desde un punto de vista químico y eso lo puede alterar factores como la contaminación, la dieta, ele ejercicio físico y exposición o falta de sol”.

“Al final el código genético o ADN es química. Si algo lo está alterando, no está muy desarrollado y es lo que estamos trabajando”, admitió la científica oncológica.
¿Qué es?: Es un campo de estudio que analiza cambios en la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN, como la metilación del ADN.
Los biomarcadores
¿Qué son?: Los biomarcadores en el cáncer colorrectal son características específicas del tumor (como genes o proteínas) que se analizan para ayudar a diagnosticar, predecir el pronóstico y guiar el tratamiento del cáncer.
Las pruebas comunes identifican mutaciones en genes como KRAS, NRAS, BRAF, la inestabilidad de microsatélites (MSI-H/dMMR) y la amplificación de HER2. Además, los análisis de sangre pueden detectar marcadores tumorales como el antígeno carcinoembrionario (CEA).
Diagnóstico: Ayudan a confirmar o clasificar el cáncer colorrectal.
Pronóstico: Proporcionan información sobre la posible evolución de la enfermedad.
Guía del tratamiento: Identificar biomarcadores específicos ayuda a los médicos a seleccionar las terapias más efectivas y a evitar las que probablemente no funcionen. Por ejemplo, las mutaciones en KRAS y NRAS pueden indicar que ciertos medicamentos contra el cáncer no serán efectivos.

Igualmente, las cifras no se podían quedar en esta informativa y edificante entrevista con la líder adjunta del Departamento de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d´Hebron de Barcelona (HUVH), quien estableció que el cáncer colorrectal tiene 50% de hombres y 50% de mujeres con padecimiento en la actualidad, y no existe un predominio por sexo, color, grupo etarios”.
“Es menos común en edades de 20 a 30 años, “por debajo de los 50 años es más habitual que sea entre los 40 y 50, los pacientes más jóvenes de 28 a 30 son más infrecuentes”.
Del cáncer colorrectal en jóvenes resaltó que puede haber un componente hereditario cuando se considera un bioma colorrectal o triangular, y que aparece antes de lo que se espera.
“Al día de hoy tenemos la capacidad de encontrar estas mutaciones y diseñar medicamentos que van dirigidos justos a estas alteraciones que son las que van facilitando que las células se multipliquen y los tumores progresen. Cuando antes la detectemos podremos tomar una decisión y asociar aquellos medicamentos dirigidos que van hacer que el tratamiento sea más eficaz.
Elez habló de la inestabilidad microsatelital (IMS) alta como parte del proceso de detectar a tiempo esas mutaciones en las moléculas de las células que se manifiestan en secuencia de ADN que se repiten y, que como células cancerosas tienen una dificultad o defecto en la reparación del ADN y causan que las frecuencias se alteren con más frecuencia.
“Aquí podemos administrar inmunoterapias que a veces ofrece la posibilidad de que se deje ver la enfermedad por un buen tiempo e incluso, que se deje de usar el tratamiento. El concepto de curación es difícil, pero, al día de hoy tratamientos combinados y cuanto más dirigidos mejor ante esta situación”, alentó la oncóloga experta en cáncer colorrectal.

Entre las causas están: hábitos de dieta o alimentación con muchas grasas, la obesidad o sobrepeso, el sedentarismo, estos ayudan a propiciar un entorno inflamatorio, a pesad de que cada persona o paciente está sujeto a una variabilidad.
Todo dependerá del cuidado de la flora intestinal. “En algunos casos no se podría evitar porque al día de hoy, no sabemos, exactamente, en cada caso, que lo está provocando, pero, si sabemos que hay algunos factores que van a contribuir al desarrollo del cáncer colorrectal”. Dentro de las opciones de ayuda el ejercicio físico sería una gran oportunidad de prevenir.
“Se debe empezar desde el principio e inculcar, porque al final, tener hábitos de vida saludable o vinculada a la educación. No solo el cáncer colorrectal. Muchísimas enfermedades se podrían prevenir desde la infancia y registrar todos los hábitos de niños con el paso de los años y acumular esa información y si dispusiéramos de estos datos desde hace 30 años”, recomendó la doctora española.
Esta sería una base de datos interesante que permitiría a los científicos y estudios del cáncer colorrectal tipificar por rasgos o características, al final, sería una exposición informativa de gran utilidad para la creación de perfiles, diagnósticos y segmentar la enfermedad con indicadores más precisos y oportunos.

Dijo que es recomendable que los probióticos y alimentos saludables estén en la alacena, como todo en la vida, dentro de las medidas y asociado al ejercicio físico, “tiene que ser un equilibrio que se vaya modulando, por ejemplo, las proteínas y las bajas en azucares, porque evitar alimentos bajos en azúcar no es muy nutritivo. Hay que fijarse en lo nutritivo”.
Sinceró que, sobre los probióticos, al día de hoy se realizan estudios, sin embargo, no se puede asegurar que estos sean preventivos o desencadenen nada. Los probióticos a veces complementa como antibióticos o cuando ocurre una diarrea del viajero, que puede impactar en la flora digestiva, “igual, el probiotico y luego comer papas fritas o andar en carro, no ayudará mucho. Todo tiene que ir acompañado de pequeños esfuerzos y equilibrados”.
Un mejor tratamiento sería a consideración de la experta la medicina de precisión o acertada, porque cuanta más información se tenga más se sabrá potenciar cómo el tumor puede comportarse, en algunos casos como factor pronóstico y porque se pueden asociar tratamientos o quimioterapias más eficaces.
“El cáncer colorrectal es un tumor heterogéneo, es decir, que, si tengo una alteración del tumor, el 99% tendrá esa alteración y el otro 1% tendrá otra alteración, y trataré lo que vea en ese 99% y es lo que he obtenido de una biopsia, cuando administro la quimioterapia y complementos biológicos y trato ese 99% y luego descubro que esa enfermedad desarrolla resistencia con relación al 1% y como lo veo, no lo he tratado”, desglosó de manera científica.
Aclaró que a partir de este 1% se debe cambiar el tratamiento y luego lo que podría dar un nuevo problema sería otra cosa, “la enfermedad se va adaptando a lo que vamos dando y de ahí la importancia de lo que va pasando en cada momento. Si trato al paciente con la biopsia del inicio me estoy perdiendo de muchas cosas que están pasando”.

¿Qué es?: Una prueba mínimamente invasiva que analiza biomarcadores de cáncer en la sangre u otros fluidos.
Ventajas: Permite la detección temprana, el seguimiento de la enfermedad, la planificación del tratamiento y la predicción de recurrencias.
De la biopsia líquida explicó que, por eso se están haciendo muchos estudios empleándola porque se puede extraer sangre, mirar estos mismos genes, “ver lo que está dando el problema y adaptarlo”.
Concluyó que: “Esto es lo que estamos haciendo al día de hoy en investigación, pero, creo que estamos cerca, porque la enfermedad empieza a ser refractaria a distintos tipos de tratamientos. Hacer una biopsia líquida y con ese resultado, valorar e introducir algunos fármacos, modificarlos o añadir otros distintos. Lo ideal sería saber qué hacer en cada punto”.