Panorama Internacional. -La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, anunció este domingo que su padre, el exdictador Alberto Fujimori, competirá por la presidencia en las elecciones generales de 2026. “Hemos conversado y decidido juntos que él será el candidato presidencial”, anotó en un mensaje publicado en su cuenta de X, antes Twitter.
El exautócrata de 85 años se había afiliado al partido naranja a fines del mes pasado, poco antes de ingresar en una unidad de cuidados intensivos tras sufrir una caída en su habitación. Desde la clínica, hizo pública una carta en la que aseguraba su “voluntad” de “volver a trabajar por todos los peruanos”, aun con “todos los riesgos” que eso implica.
En múltiples apariciones ante la prensa, Keiko Fujimori defendió la decisión de su progenitor, pese a que, según juristas, está impedido legalmente para postular a la presidencia, ya que fue condenado en 2009 a 25 años de cárcel por abusos a los derechos humanos. El exdictador cumplía esa pena hasta diciembre del año pasado, cuando fue excarcelado tras una resolución del Tribunal Constitucional que ordenó dar cumplimiento al indulto otorgado por el exmandatario Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en 2017.
“La militancia está muy entusiasta y el pueblo fujimorista ha cerrado filas con mucha algarabía al ver a mi padre inscribirse en el partido. Creo que adelantar la posibilidad [de la carrera presidencial] es adelantarnos a muchos hechos; todas las posibilidades están abiertas. [Él] está absolutamente lúcido, aunque tenga enfermedades que viene arrastrando desde hace años, pero tiene una gran fortaleza”, adelantó la lideresa naranja en una entrevista difundida en Canal N.
“Él va a hacer política hasta el último día de su vida. Le dije: ‘si tú quieres eso [postular], te voy a apoyar. Si este es tu plan, a mí me corresponde apoyarte. Yo he empezado a hacer política contigo’. Creo que es él quien debe llevar la batuta”, reconsideró posteriormente en Beto a Saber. El reciente mensaje de Keiko también confirmó que ella no volverá a tentar el sillón presidencial, después de tres fracasos consecutivos en las urnas ante Ollanta Humala, PPK y Pedro Castillo.
Hace dos semanas, el Tercer Juzgado Penal Colegiado inició el juicio oral contra la política y otros 40 acusados por lavado de activos, relacionados con los millonarios aportes ilegales presuntamente recibidos en sus campañas electorales de 2011 y 2016. Por este caso, denominado ‘Cócteles’, el fiscal anticorrupción José Domingo Pérez solicita una pena de 30 años y 10 meses de cárcel.
Alberto Fujimori, en tanto, enfrenta un proceso judicial en el que se le acusa de ser el autor mediato de homicidio en la modalidad de asesinato con alevosía, calificado como delito de lesa humanidad, por el secuestro, tortura y asesinato de seis campesinos de Pativilca en 1992 por parte del comando militar encubierto Colina. Además, en junio pasado, la Corte Suprema de Chile amplió los delitos por los que fue extraditado a Perú en 2007, incluido cinco casos relacionados con graves violaciones a los derechos humanos. Entre estos casos se encuentran las esterilizaciones forzadas cometidas durante su régimen.
«Mi padre y yo hemos conversado y decidido juntos que él será el candidato presidencial», anunció Keiko Fujimori. Esta ampliación es, al menos, la tercera en su extradición. La primera fue en junio de 2017 por el caso Pativilca, mientras que la segunda se aceptó en enero de 2024 por los delitos de suministro ilegal de armas de fuego, falsedad genérica y conspiración, entre otros.
Recientemente, el exdictador fue operado de la cadera tras sufrir una “fractura del fémur proximal izquierdo que compromete el cuello de dicho hueso ligeramente desplazado”. Su heredera política informó que, debido a su medicación con anticoagulantes por problemas cardíacos, los médicos tuvieron que esperar unos días antes de realizar la cirugía para colocar una prótesis de titanio. A pesar de estos desafíos, la operación fue exitosa.