Actualidad Históricas Nacionales
Panorama Nacionales.- Este martes se cumplen 61 años de la segunda intervención de los Estados Unidos en la República Dominicana, un hecho antecedido por el levantamiento cívico-militar del 24 de abril, que buscaba reponer el gobierno de Juan Bosch, derrocado en 1963.
En ese contexto, marcado por la inestabilidad política, así como por numerosas huelgas y conflictos encabezados por grupos que apoyaban el regreso de Bosch, el 28 de abril de 1965 las tropas estadounidenses invadieron el país con el pretexto de salvar vidas de extranjeros en suelo dominicano. Sin embargo, sus motivaciones reales eran evitar el retorno de Bosch y el surgimiento de un segundo gobierno comunista en El Caribe, similar al de Cuba.

De esta manera, el gobierno de los Estados Unidos, con el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), desplegó la Operación Power Pack en Santo Domingo, con un total de 42,000 soldados e infantes de marina, bajo el mando de Bruce Palmer, considerado uno de los principales generales del Pentágono.
Tras la llegada de los militares, un francotirador mató a un infante de marina cerca de la embajada de Estados Unidos, lo que desató un enfrentamiento de fuego cruzado en el que una niña dominicana resultó mortalmente herida.
Mientras la evacuación de ciudadanos estadounidenses concluyó sin más pérdidas de vidas, el 30 de abril se negoció un primer alto al fuego, y el 5 de mayo fue firmado el «Acta de Ley» de Santo Domingo por el coronel Benoit, el coronel Francisco Alberto Caamaño y el comité especial de la OEA.
Este acuerdo buscaba el cese total de hostilidades, el reconocimiento de una «Zona de Seguridad Internacional», la cooperación con organismos de socorro y la inviolabilidad de las misiones diplomáticas.
Aunque el documento intentaba establecer un marco para futuras negociaciones, no logró detener todos los enfrentamientos ya que los francotiradores constitucionalistas continuaron disparando contra las fuerzas de Estados Unidos.
Ante la imposibilidad de alcanzar una victoria militar, los rebeldes constitucionalistas eligieron a su líder, Caamaño, como presidente del país, a lo que los oficiales de Estados Unidos respondieron declararndo al general Antonio Imbert Barrera como el nuevo líder de la nación.

El 7 de mayo, Imbert fue juramentado como presidente del «Gobierno de Reconstrucción Nacional» e intentaron lograr un acuerdo con Caamaño para la formación de un gobierno provisional. Sin embargo, el líder constitucionalista se negó a reunirse con Imbert hasta que varios oficiales, incluyendo a Wessin y Wessin, abandoran el país.
Más tarde, el 13 de mayo, Imbert inició la «Operación Limpieza», con la que sus fuerzas lograron la eliminación de focos de resistencia rebelde en las afueras del sector de Ciudad Nueva, así como el silenciamiento de Radio Santo Domingo.
Los invasores dividieron la ciudad y establecieron un “corredor de seguridad” que conectaba la Base Aérea de San Isidro y el Puente Duarte con el Hotel Embajador y la Embajada de Estados Unidos en el centro de Santo Domingo y acordonando la zona constitucionalista. Bloquearon carreteras y se estableció un patrullaje continuo.
Los combates continuaron hasta el 31 de agosto de 1965, cuando se declaró una tregua, pero la presencia militar de Estados Unidos se mantuvo hasta el 21 de septiembre de 1966.
Los enfrentamientos derivados de la intervención, dejaron un saldo 2,825 dominicanos muertos, en su mayoría civiles, y 44 soldados estadounidenses cayeron en combate.
De su lado, Caamaño aceptó un acuerdo impulsado por el gobierno de Estados Unidos ante las continuas amenazas y ataques, y el nuevo presidente provisional dominicano, García Godoy, lo designó agregado militar en la embajada dominicana ante el Reino Unido.