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Woods declaró a la policía que miraba el teléfono y cambiaba la radio antes del accidente

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Panorama Deportivo.- Los ojos de Tiger Woods estaban inyectados en sangre y vidriosos, sus pupilas dilatadas, y llevaba pastillas de hidrocodona en el bolsillo cuando fue entrevistado en el lugar de su accidente automovilístico la semana pasada en Florida, según un informe de la oficina del sheriff publicado el martes.

Los movimientos de Woods eran lentos y letárgicos; sudaba mientras hablaba con los agentes y les dijo que había tomado medicamentos recetados más temprano esa mañana, según el informe del incidente difundido por la Oficina del Sheriff del Condado de Martin.

Los agentes encontraron dos pastillas blancas —identificadas como el opioide hidrocodona, utilizado para tratar el dolor— en su bolsillo, indicó el informe.

Cuando un agente le preguntó si tomaba algún medicamento recetado, Woods respondió: «Tomo algunos».

Woods relató a los agentes que había estado mirando su teléfono y manipulando la radio antes de rozar un camión que circulaba delante de él, según el informe.

El golfista viajaba a gran velocidad por una vía residencial junto a la playa en Jupiter Island cuando su Land Rover rozó el camión y volcó sobre su costado, según la oficina del sheriff, la cual señaló que Woods mostraba signos de estar bajo los efectos de alguna sustancia.

El camión sufrió daños por valor de 5.000 dólares, según el informe del sheriff.

El conductor del camión y otra persona ayudaron a Woods a salir de su vehículo; el golfista tuvo que salir trepando por el lado del pasajero. Ni Woods ni el conductor del camión resultaron heridos.

Durante una prueba de sobriedad en el lugar, los agentes notaron que Woods cojeaba y que llevaba una media de compresión sobre la rodilla derecha. El golfista explicó que se había sometido a siete cirugías de espalda y a más de 20 operaciones en las piernas, y que el tobillo se le agarrotaba al caminar. Woods, que tenía hipo durante el interrogatorio, movía la cabeza continuamente durante una de las pruebas de sobriedad, por lo que los agentes tuvieron que indicarle varias veces que mantuviera la cabeza recta, según el informe.

«Basándome en mis observaciones de Woods, en la forma en que realizó los ejercicios y en mi capacitación, conocimientos y experiencia, consideré que las facultades normales de Woods estaban mermadas y que no era capaz de operar el vehículo motorizado de manera segura», escribió el agente tras las pruebas.

Woods accedió a someterse a una prueba de alcoholemia que no mostró signos de alcohol, pero se negó a realizarse una prueba de orina, informaron las autoridades. Fue arrestado y puesto en libertad bajo fianza ocho horas después.

El agente de Woods en Excel Sports, Mark Steinberg, no ha respondido a los múltiples mensajes enviados en busca de comentarios. Nadie del entorno de Woods ni del PGA Tour —del cual él forma parte de la junta directiva y preside el comité encargado de reestructurar el modelo de competición— ha hecho declaraciones desde su arresto.

Woods, quien se ha visto involucrado en otros accidentes a lo largo de los años, enfrenta cargos por conducir bajo los efectos de sustancias, daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba legal. Su audiencia de presentación de cargos está programada para el 23 de abril. Los registros judiciales en línea no consignan ningún abogado que lo represente.

En virtud de una modificación a la ley de Florida aprobada el año pasado, negarse a la solicitud de un agente del orden público para realizarse una prueba de aliento, sangre u orina pasó a considerarse un delito menor, incluso si se trata de una primera infracción.

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