Panorama Opinión. Punta Catalina: El punto de inflexión energético de la República Dominicana. Durante muchos años, la República Dominicana vivió bajo la sombra de un sistema eléctrico caro, ineficiente y deficitario. Dependíamos casi totalmente de plantas térmicas obsoletas alimentadas con derivados del petróleo, como fuel oil y diésel, con costos de generación muy altos a menudo superiores a los 18 centavos de dólar por kilovatio hora (kWh) y una alta vulnerabilidad ante la volatilidad de los precios internacionales del crudo.
Desde hace algunos días he escuchado y leído comunicadores intentar desprestigiar la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC), también he visto a los voceros del gobierno y funcionarios de primer orden de la administración Abinader dirigir un ataque sistemático contra el bien mas valioso que tenemos los dominicanos, ni siquiera mencionaré el reciente informe obviando mucha información emitido por la Cámara de Cuentas, parecería que los planetas del gobierno se han alineado contra Punta Catalina, “coincidencia”.
Es bueno explicar que en el titulo del artículo el termino “ What if” que significa en español “ Que pasaría si” , se refierre a una serie de la famosa editorial de historietas Marvel, que estudia universos paralelos, que pasaría en esos universos si algunos hechos hubieran pasado, dejado de pasar o pasado de otra manera; vamos a analizar que pasaría sino hubieramos construido Punta Catalina.
II. ¿Qué sería de la República Dominicana sin Punta Catalina?
Para dimensionar la importancia de esta central, es necesario plantear un escenario contrafactual: ¿qué habría ocurrido si Punta Catalina no se hubiese construido?
III. El ahorro financiero: una mirada en números
Uno de los argumentos más sólidos para justificar Punta Catalina ha sido el impacto financiero positivo:
IV. Conclusión: Punta Catalina, una decisión de Estado
Pese a los cuestionamientos mediáticos que mencione al inicio del artículo, la Central Termoeléctrica Punta Catalina ha sido una de las inversiones más estratégicas del Estado dominicano en las últimas décadas. Su impacto va más allá de la generación eléctrica: estabilizó el sistema, bajó los costos, alivió las finanzas públicas y permitió una mayor incorporación de energía renovable sin sacrificar confiabilidad.
Ahora bien, el futuro energético del país debe continuar evolucionando. Punta Catalina no debe ser un punto de llegada, sino un puente hacia una matriz más limpia, moderna y diversificada. Mientras tanto, su papel es innegable: evitó una crisis energética mayor y le dio al país el respiro necesario para planificar con visión y responsabilidad, aunque en mi entender muy personal las actuales autoridades no han captado esto.
La Central Termoeléctrica Punta Catalina debe dejar de ser un objetivo político y ser aceptada por las actuales autoridades como la piedra angular del sistema eléctrico dominicano en estos momentos y si alguien no me cree apaguemos CTPC por un mes para que veamos los resultados. “ A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.