Panorama Turismo. -Marruecos es uno de los países más cercanos a Europa y, al mismo tiempo, uno de los más diferentes culturalmente. Sorprende pensar que, tras cruzar un estrecho de apenas 14,4 kilómetros, se llegue a un lugar tan distinto y, como ocurre en la mayoría de países árabes, tan acogedor.
Uno de sus mayores encantos es perderse por las medinas, conversar con sus gentes y regatear mientras se descubren los intensos aromas que impregnan las calles. Pero Marruecos también cautiva con sus paisajes: desde el desierto hasta sus playas vírgenes. A continuación, nueve experiencias imprescindibles para conocerlo en todas sus facetas.
1. Dormir en el desierto
Pasar la noche en el desierto es una vivencia inolvidable. El silencio, la inmensidad y un cielo plagado de estrellas hacen que uno se sienta diminuto en medio de la nada. Si viajas en pareja, un campamento tranquilo puede convertirse en una experiencia muy romántica. Negociar forma parte de la cultura marroquí, así que no dudes en buscar la opción que mejor se adapte a ti.

2. Medina de Marrakech y plaza Jamaa el Fna
La medina de Marrakech es puro bullicio desde primera hora. Aunque no tengas intención de comprar, es difícil resistirse. Sus calles están repletas de vendedores y perderse en ellas es parte de la aventura. Planifica lo que quieras adquirir y regatea con respeto: pagar un precio justo también es una forma de contribuir al desarrollo local.

3. Comer ante las cascadas de Ouzoud
A medio camino entre Marrakech y Fez, las Cascadas de Ouzoud ofrecen un paisaje espectacular, rodeado de ríos, desfiladeros y hasta huellas de dinosaurios. Desde el aparcamiento, un paseo de 20 minutos conduce a las mejores vistas. A lo largo del recorrido encontrarás restaurantes donde probar un buen cuscús con vistas inolvidables.

4. Cruzar el Atlas en coche
La cordillera del Atlas, la más alta de Marruecos, ofrece carreteras serpenteantes y panorámicas impresionantes. Si decides conducir, extrema las precauciones, especialmente con los camiones, y evita hacerlo de noche.

5. Comer pescado en el puerto de Essaouira
Esta ciudad amurallada junto al mar conserva la huella de su pasado colonial. En su puerto encontrarás restaurantes donde elegir el pescado o marisco que más te guste para que lo preparen al momento, a precios muy asequibles.

6. Recorrer la costa entre Essaouira y Agadir
Este tramo de litoral alberga playas casi vírgenes y poco frecuentadas, ideales para quienes viajan en furgoneta y desean dormir en plena naturaleza. Es una zona ventosa, muy apreciada por surfistas de todo el mundo.

7. Visitar las curtidurías de Fez
Fez, con su fascinante medina, guarda uno de sus mayores atractivos en las curtidurías, donde el cuero se seca y tiñe artesanalmente. Es un lugar colorido y con un aroma muy característico que no deja indiferente.

8. Pasear por Chefchaouen, la ciudad azul
Con sus casas encaladas en tonos azules, Chefchaouen es una de las ciudades más fotogénicas del país. Bien comunicada con Tánger, se puede llegar en autobús o en taxi compartido.

9. Alcazarquivir, autenticidad sin masificación
Cercana a destinos turísticos como Chefchaouen o Asilah, Alcazarquivir conserva la autenticidad de una ciudad agrícola poco visitada. Destacan el barrio de Bad el Qued, la Mezquita Grande y la Alcazaba de los Gailán.

Respeto cultural, clave del viaje
Viajar a Marruecos es una oportunidad para conocer otra cultura y desarrollar una mayor tolerancia. Respetar sus costumbres no solo enriquecerá tu experiencia, sino que te permitirá conectar mejor con su gente.