Panorama Nacionales. El estado de la Autopista Duarte, vía que conecta al Distrito Nacional con el Cibao, es una ruleta entre lo bonito y lo deprimente.
Aunque algunos tramos de la vía, que recorre las provincias de Santo Domingo, Monseñor Nouel, La Vega, Espaillat y Santiago, hoy exhiben un aspecto renovado, ampliado e iluminado, en otros se observan, se sienten y se recienten sus desniveles, hoyos e irregularidades producto del bacheado o de los desprendimientos de asfalto.
Pese a que inicialmente se había informado que los 270 kilómetros del proyecto integral de reconstrucción, ampliación y modernización de la vía serían asfaltados, hay zonas, especialmente entre la ruta desde Bonao a Santo Domingo, con notorias curvaturas debido a la aplicación de asfalto nuevo sobre los agujeros que fue dejando el paso del tiempo que hoy parecen recrear los parches de goma de un neumático viejo.
En noviembre de 2020 el gobierno inició los trabajos de ampliación de la vía, con una inversión inicial de 2,500 millones de pesos.
Según la información ofrecida por el Ministerio de Obras Públicas en ese momento, la intervención incluiría la ampliación de los carriles, la construcción de retornos, elevados, puentes peatonales y para motores, así como nueva señalización, iluminación y la pavimentación desde Santiago hasta el kilómetro 9.
El ministro Eduardo Estrella anunció que la obra culminará el próximo año.
“Estaremos terminando en el segundo semestre del año 2027, pero la gente va a ir sintiendo la mejoría por etapas”, indicó el funcionario.
Según Estrella, se ha dado prioridad a los aspectos estructurales del proyecto antes del asfaltado final. Lo que indica que en los próximos meses podría iniciar el proceso de pavimentación de los más de 200 kilómetros.
“Los contratistas quisieran asfaltar primero, porque esa es la parte más visible, pero nosotros hemos querido ampliar donde hay que ampliar, hacer los puentes, los pasos peatonales y los retornos”, dijo subrayando que, una vez se concluya la parte estructural, el proceso de la calzada será “más ágil”, continuó.
Panorama intentó contactar con la entidad para obtener datos sobre el monto que se ha invertido en la autopista hasta la fecha y la etapa en la que se encuentra la obra, pero, pese a los reiterados intentos de comunicación, no fue posible obtener una respuesta.

Choferes de rutas de transporte y conductores de camiones de carga, que diariamente transitan la vía, expresaron su preocupación por su mal estado y señalaron que, pese a los trabajos diarios, la “calle está cada vez peor”.
Mientras que los expertos en automotriz Ernesto Beras-Goico y Diego Segura coinciden en que el mal estado de la vía no solo puede dañar los vehículos, sino que puede desembocar en una tragedia.
“El tramo más dañino que yo he visto, porque yo rompí un aro bajando del elevado que está en Piedra Blanca, camino a Santiago, ahí eso está horrible”, relató Segura, quien destacó que los aros y las suspensiones son algunas de las piezas que pueden resultar afectadas.
Asimismo, mecánico detalló que el costo para la reparación de daños de esta naturaleza va desde los 15 mil y hasta 40 mil pesos, dependiendo el vehículo: «Imagínate, romper un aro, dañar el amortiguador y de una vez romper la goma, en la reparación se pueden ir 5,000 en el aro; 4,000 de un amortiguador; 2,000 de una goma; y 4,000 más para la mano de obra. Eso es lo más barato que se puede hacer».
De su lado, Beras-Goico explicó que los desniveles causados por el bacheo no suponen un gran problema para los automóviles, pero que los hoyos pueden causar múltiples daños en un vehículo pequeño.
“Cuando hay desniveles, no causa ningún daño al vehículo, porque la suspensión de los vehículos está diseñada para eso. pero sí los hoyos; los vehículos pequeños no están diseñados para los hoyos y los baches, entonces eso daña lo que son los amortiguadores, las gomas, los aros, todo lo que son los trenes, tren delantero y trasero, rompiendo las suspensiones. Ese es el daño mayor”.
El mecánico y tuner advirtió que las consecuencias de los agujeros no se limitan solo a lo mecánico, sino en la ocurrencia de accidentes que podría afectar a más de un conductor.
“A consecuencia de un hoyo, que uno caiga o una persona caiga y que dañe un aro, puede causar un accidente porque pierde totalmente el control del vehículo”, sostuvo Beras-Goico.
En ese sentido, experto en automotriz agregó que: “Una persona que no tenga mucha experiencia en el manejo de un vehículo puede venir a una velocidad prudente y, cuando se encuentra un hoyo en la carretera, puede hacer un movimiento brusco del vehículo y tener un accidente seguro. O chocar al lado”.
Beras-Goico también indicó que en República Dominicana no se puede demandar al Estado por las pérdidas físicas o materiales que pueda causar un agujero en la vía.
“Este es el único país donde tú no puedes demandar al Estado porque hayas caído en un hoyo o en una alcantarilla abierta y hayas tenido un accidente o se te haya dañado tu vehículo. En todas partes del mundo donde las leyes existen, para eso es que usted paga su placa, para transitar, y para eso es que usted paga los peajes. El peaje no es para que el gobierno se embolsille el dinero y luego compre luces para un parque. El dinero del peaje se utiliza para mantener las autopistas en buen estado. Eso es para eso”, dijo.
A lo que la abogada Mariannelis Contreras respondió que «sí se puede demandar; el asunto está en que prospere la demanda y que, en caso de resultar favorecido el o la demandante, se ejecute dicha sentencia».
La jurista precisó que el artículo 148 de la Constitución Dominicana, que establece que las entidades públicas y sus funcionarios son responsables por los daños y perjuicios causados a los ciudadanos debido a acciones u omisiones administrativas antijurídicas, así como los artículos 1315 y siguientes del Código Civil y la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional y Procedimientos Constitucionales, son los mecanismos que obligan al Estado a responder por los daños derivados de un hoyo en la calle.
“Las leyes han sido creadas no solo para las personas físicas y jurídicas que delegan derechos sobre el Estado a través de sus representantes, sino, más bien, para todos y, de manera especial, para estos representantes”, continuó Contreras.

Al afirmar que ninguna vía es segura, Beras-Goico añadió que hay otros factores que influyen en los accidentes de tránsito, como la falta de señalización y de educación vial, subrayando que la colocación incorrecta de señales de advertencia en las zonas donde se está trabajando o construyendo es un punto al cual se debe prestar especial atención.
“Usted tiene que calcular la velocidad. Todo eso está en manuales viales. Usted tiene una autopista; usted no puede encontrarse con un carro o con un cono yendo a 80 kilómetros por hora. Eso es un proceso de 200 metros antes, en el que vaya apareciendo el aviso del desvío. Aquí nada de eso lo hacen. Sí, la culpa no es de los transeúntes. La culpa es de las mismas autoridades, que no hacen lo que tienen que hacer”.
En ese sentido, el mecánico insistió en que existe un abanico de problemáticas que solo podrán ser solucionadas formando tanto a los conductores como a las autoridades.
“¿Sabe cómo todo eso se arregla? Haciendo lo que se llama volver al colegio, la educación vial desde niño. (…) Hasta que a nosotros no nos dé vergüenza eso como personas, no vamos a resolver nada, porque el que está ahí haciendo eso no sabe que no es culpa de él, porque él no lo sabe. No sabe que hay un manual, no sabe una regla de autopista”.