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Santiago, grita por el auxilio del Yaque del Norte

Río Yaque del Norte
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Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad más importante de República Dominicana, enfrenta un desafío ambiental de proporciones alarmantes debido al estrés hídrico de sus cursos de agua con el río Yaque del Norte como principal víctima.

El presidente de la Junta Central Electoral (JCE) Román Jáquez

Eduardo Rodríguez, presidente de la Sociedad Ecológica del Cibao (Soeci), pinta un panorama desolador de los cursos hídricos de la Ciudad Corazón.

 «El Yaque del Norte recibe la descarga directa e indirecta de más de 60 cañadas», afirma.

Señala que la ciudad, asentada en la cuenca del Yaque del Norte, vierte gran parte de sus aguas residuales urbanas directamente al río. Esta descarga asciende a unos tres metros cúbicos por segundo, que llegan al río a través del sistema de canales de riego, como el Ulises Francisco Espaillat (UFE).

Estas aguas, altamente contaminadas, se utilizan para irrigar aproximadamente un millón y medio de tareas de tierra que dependen del Yaque. La calidad de la producción agrícola, especialmente los cultivos de exportación, se ve directamente afectada.

«En algunas situaciones, pueden correr el riesgo de ser anuladas las licencias de exportación por el tema de la calidad de las aguas», advierte Rodríguez, señalando que esto ya ha ocurrido.

Además del impacto agrícola, una parte de la población del noroeste de Santiago se abastece de agua potable a través de estos canales. Aunque reciben tratamiento, la contaminación inicial de estas aguas residuales impacta directamente la salud de las familias que las consumen.

Las 60 cañadas que atraviesan la ciudad son una estructura hídrica crucial. Sin embargo, en sus orillas se han establecido cientos de asentamientos precarios, donde las descargas de aguas residuales y desechos sólidos son alarmantes.

 «El que vive en la orilla de una cañada no espera el camión del ayuntamiento, sino que sencillamente la tira ahí», explica Rodríguez.

Aboga para que cambie este comportamiento, ya sea reubicando paulatinamente a las personas, evitando nuevas ubicaciones en zonas de alto riesgo, o fomentando la conciencia ciudadana para entender que estos residuos terminan en el río y en el mar, generando graves problemas ambientales.

La contaminación industrial y la respuesta gubernamental

Históricamente, las empresas han sido señaladas por verter sus desechos sin tratamiento. Aunque al principio había resistencia por las inversiones que implica el tratamiento, el presidente de Soeci señala que, desde la creación del Ministerio de Medio Ambiente, las cosas han ido cambiando lentamente.

«Pensamos que todavía hay trecho por recorrer, pero pensamos que sí, que se ha ido avanzando», comenta.

La creciente conciencia social y ambiental corporativa, sumada a las exigencias de organismos internacionales y el mercado global, ha presionado a las empresas a adoptar prácticas más sostenibles.

Juan Arias, director del recinto Santiago de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), enfatiza la prioridad de los organismos internacionales y nacionales en el cuidado del agua.

«Si tenemos un agua contaminada, los productos que van a salir y todo lo que nosotros ingerimos, serán productos contaminados», señala.

Plantea que la educación, no solo académica sino ambiental y ciudadana, es fundamental.

Entiende que los gobiernos, tanto nacionales como municipales, tienen un rol crucial, junto con las ongs ambientales que luchan por generar conciencia sobre el destino de los desechos que terminan en las fuentes acuíferas, causando una gran contaminación.

Múltiples iniciativas, pero pocos resultados

A pesar de las múltiples medidas anunciadas en las últimas décadas para rescatar el Yaque a su paso por Santiago, los resultados positivos han sido escasos. Sin embargo, una iniciativa reciente busca revertir esta tendencia.

Con una inversión superior a los RD$14 millones, la Alcaldía de Santiago y el Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (Codessd), junto a otras entidades, pusieron en marcha el programa “Red de Mujeres Verdes Yaque del Norte”. Se trata de un plan que busca sanear progresivamente el afluente a través de la recolección de residuos, reciclaje y educación comunitaria, liderada por más de 150 mujeres.

El proyecto se inspira en el modelo exitoso de Santo Domingo Este y busca honrar el papel protagónico de las mujeres de Santiago.

La visión de Apedi

Saúl Abreu, director ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo, Inc. (Apedi), subraya que el cuidado del Yaque ha sido una línea de trabajo constante para la institución desde su fundación, entendiendo su vitalidad para el desarrollo y la economía de Santiago y la región.

Afirma que la ciudad ha crecido sin las inversiones necesarias en saneamiento y recolección de aguas residuales.

Detalla que la expansión agrícola, ganadera y urbanística ha deforestado zonas de carga hídrica y áreas críticas para la conservación del río.

Dice que Apedi ha trabajado para incrementar la capacidad de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) de recolectar y tratar las aguas residuales, impulsando la construcción de plantas de tratamiento, colectores y sistemas de bombeo.

Abreu destaca para el rescate del río, la restauración de las zonas de recarga hídrica a través de reforestación y conservación del suelo, así como reducción de la contaminación por aguas residuales y residuos sólidos y un uso eficiente del agua.

Apunta que se pierde una cantidad considerable de agua debido a la ineficiencia de los sistemas de riego. También se promueve la reposición de zonas de recarga hídrica críticas, incluyendo afluentes como los ríos Bao y Jimenoa.

Entre las sugerencias de Apedi, se destaca también la construcción de una planta de tratamiento en Jarabacoa, en la cuenca alta del Yaque del Norte, para evitar que la contaminación de esa localidad llegue a Santiago.

Asimismo, la creación del Fondo Agua Yaque del Norte busca asegurar esfuerzos continuos y financiación para la gestión sostenible del agua en la cuenca.

Abreu lamenta que el crecimiento de Santiago haya superado las inversiones necesarias para enfrentar el problema.

Aunque algunas empresas criticadas por sus descargas ya han construido sus propias plantas de tratamiento, muchas otras, especialmente agroindustriales y de procesamiento de pollo, continúan siendo un «dolor de cabeza» por verter sus desechos directamente al río.

Inversiones fallidas

Nelson Reyes Estrella, hablando en representación de la Fundación Ecológica Tropical (Fundetrop), crítica que, en las últimas décadas los gobiernos han anunciado cuantiosas inversiones en programas de rescate del río que se han quedado en promesas.

«Hay proyectos que se anuncian, pero eso no quiere decir que llegaron a ejecutarse», sentencia. Cita que de los RD630 millones anunciados en 2018, sólo se desembolsaron RD30 millones.

Si bien la inversión actual en el arroyo Gurabo, de más de RD7,000 millones, es significativa, Abreu asegura que está muy lejos de lo que se requiere para rescatar el Yaque del Norte. Dice que solo la reforestación de zonas críticas requeriría más de RD300 millones de dólares, y el saneamiento demandaría una inversión «mucho mayor».

Disminución del caudal

La disminución del caudal del río no se debe tanto a una reducción en las lluvias promedio, sino a la degradación de las zonas de descarga hídrica, que impide la infiltración del agua en el terreno, haciendo que fluya directamente al río y afectando la estabilidad del caudal. Además, el agua es extraída por bombeo desde su nacimiento para uso agrícola y acueductos, dejando al río con un «chorrito» a su paso por Santiago.

Las actividades que más afectan la parte alta del Yaque son la producción de tayota en Manabao y la ganadería en Santiago, ambas con sistemas de producción «muy dañinos». Abreu recomienda no bañarse en el Yaque del Norte.

Se sugiere construir más sistemas de almacenamiento de agua para eficientizar el uso del Yaque. Actualmente, el país almacena menos del 25% de su demanda. Esto genera problemas durante las sequías. El agua almacenada también es crucial para la generación hidroeléctrica.

El Yaque: ¿La «alcancía» del Cibao?

Para el ecologista Nelson Reyes Estrella, el Yaque del Norte amerita una declaración de emergencia.

Externa que los humedales han sido degradados, y a pesar de más de 80 planes de recuperación anunciados, el río sigue contaminado. Se queja debido a que el Yaque se ha convertido en la «alcancía» de muchos grupos empresariales que buscan sacar recursos al Gobierno Central.

Reyes Estrella enfatiza la necesidad de políticas públicas a mediano y largo plazo que involucren a todas las instituciones gubernamentales que se benefician del río y las instituciones que manejan las presas.

Considera que la coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Agricultura es vital, ya que, sin sacar las actividades agrícolas y ganaderas de las zonas críticas, nada puede cambiar.

Dice que el ecoturismo, aunque promueve grandes inversiones, carece de control, llevando a procesos de urbanización intensiva que dañan el ecosistema.

El ecologista sugiere que el río y sus cuencas deben ser declarados sujetos de derechos y se debe crear una autoridad nacional de cuencas con personal dedicado a su protección. De lo contrario, advierte que las empresas y la población en sentido general, seguirán vertiendo sus desechos en las orillas, violando las leyes y contribuyendo a la contaminación de las aguas.

El rescate del arroyo Gurabo: un rayo de esperanza

El arroyo Gurabo, considerado el principal curso de agua que lleva contaminación al río Yaque del Norte, está siendo objeto de una inversión significativa, con más de RD$7,000 millones, este proyecto busca ser un punto de inflexión en el saneamiento del Yaque. La magnitud del monto sugiere un esfuerzo considerable para abordar la contaminación en este punto crítico.

La millonaria inversión en el arroyo Gurabo y el éxito de iniciativas como la «Red de Mujeres Verdes Yaque del Norte» serán cruciales para determinar el futuro de este vital afluente y, por ende, el bienestar de Santiago y la región.

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