Panorama Economía. Enviar dinero entre países tiene un costo, en general alto. Empresas tradicionales que hacen envío de dinero pueden cobrar aproximadamente un 15% de comisión. Si se usa el sistema bancario con la red Swift, el problema es doble: alta comisión y tiempos lentos entonces quedan como alternativa las criptomonedas, por rapidez, transparencia, bajos costos y tendencia.
Las criptomonedas han tomado fuerza en el mundo financiero. Con el tiempo lo que se ha visto es que la industria por selección natural ha dado legitimidad, separando a los buenos jugadores de los malos, entendiendo que se han buscado casos de uso en toda Latinoamérica.
Explicación de un experto: «Un sistema tradicional es Western Union, el mismo tarda entre 1 a 4 días hábiles en concretar un envío de remesas y con límites de transacciones sumamente chicos, de hasta 3.000 euros. Posiblemente pidan documentación para respaldar los fondos y también para recibir esos fondos. En cambio, usando criptomonedas, podemos enviar un monto ilimitado a través de una wallet, con anonimato y donde el receptor no necesita tampoco identificarse. Además de que esta operación se confirma normalmente en minutos».
La democratización de las criptomonedas es una realidad que llega a República Dominicana, debido a que la industria de pagos basada en criptomonedas se mueve muy rápido en el corredor de remesas, el país ocupa el segundo lugar en la recepción de esta divisa,
México, República Dominicana, Centroamérica y todo el corredor de remesas tiene un caso de uso extremadamente legítimo de criptomonedas; se usa para pagos a terceros y envío de remesas, tanto para consumidores y negocios. Donde se ha visto, que es más sencillo acceder y retener el dólar, tanto para las empresas estadounidenses como para las empresas, en el país destinatario. Tener acceso a este medio de pago es más rápido y eficiente para el movimiento de los activos digitales.
Las criptomonedas son más que una herramienta de ahorro, son una excelente estrategia de inversión alternativa, incluso a nivel de censo en Latinoamérica, incluyendo República Dominicana, se ha convertido en el segundo método de inversión alternativa, luego de los bonos del Gobierno.