Panorama Nacional. Con indignación, el analista político, Obniel Ramírez tronó este martes en contra de los beneficios concedidos a tres imputados del caso Senasa con la prisión domiciliaria, y a su vez, valoró que la iglesia católica y los evangélicos se pronunciaran dado el supuesto “criterio de oportunidad” con manos de seda.
En su comentario de “Con todo menos con miedo”, Ramírez dijo que se alegra de que, “por mi iglesia haya asumido una posición porque ya está bueno de burlas”.
El comentarista apoya sus reflexiones en los últimos comportamientos de la Procuradora de la República, Yeni Berenice, pidiendo que todo el involucrado en el desfalco de los supuestos 15 mil millones de pesos por Santiago Hazim y compartes, caiga preso.
“La gente está diciendo que trancaron a Santiago Hazim, pero, hacen falta los otros, Eduardo Read; la Sindy, la Heidy, faltan ellos, también. Fueron ellos los que montaron junto con el señor Hazim el esquema de estafa al Estado dominicano. Ladrón Hazim y ladrones ellos”, deploró Ramírez.
Admitió que la sociedad está reaccionando molesta porque se nota que el expediente está trunco, “y hoy la procuradora sale en una declaración, porque ella quiere ser la protagonista de la historia, diciendo que viene el Senasa 2.0”. se preguntó para qué, “si no tuviste la capacidad de investigar y trancar a todos los involucrados para qué el 2.0, eso no sirve para nada”.
Los religiosos coinciden en que la corrupción en el sistema de salud no es solo un crimen económico, sino un pecado que atenta directamente contra los derechos humanos y la dignidad de la población.
En ese orden, líderes de las comunidades Católica y Evangélica de la República Dominicana han emitido una severa condena contra el escándalo de corrupción del Seguro Nacional de Salud (Senasa), cuestionando la ética de los funcionarios involucrados y criticando la disparidad de criterios del Ministerio Público (MP) al aplicar medidas de coerción.
Los religiosos coinciden en que la corrupción en el sistema de salud no es solo un crimen económico, sino un pecado que atenta directamente contra los derechos humanos y la dignidad de la población.
El obispo de la Diócesis Stella Maris, Manuel Ruíz de la Rosa, criticó la «mano de seda» con la que el MP ha tratado a algunos de los implicados, mientras solicita 18 meses de prisión preventiva para siete acusados.
Ruíz de la Rosa cuestionó el trato diferenciado a aquellos que han cooperado con la investigación, y que: «¿Los tres que han dejado en el confort de sus casas, son menos responsables que el Dr. Santiago Hazim y su grupo solo porque han delatado a sus cómplices?».
El líder religioso advirtió que la forma de proceder del MP envía un mensaje pernicioso a la sociedad para que: “Quienes roban grandes sumas pueden ser exonerados «solo por decir que van a cooperar» y luego disfrutar del dinero restante con impunidad garantizada.
Ruíz de la Rosa lamentó que:»El que roba mucho y es descubierto, solo tiene que decir que va a cooperar, devolver un [porcentaje] o menos y luego a disfrutar del dinero restante en la comodidad de sus mansiones con la impunidad garantizada.»
El obispo concluyó pidiendo al presidente Luis Abinader crear una Unidad de Inteligencia y Contrainteligencia que reporte directamente a él, ante el aparente fracaso de las instituciones de control tradicionales.
Desde la Arquidiócesis de Santo Domingo, el arzobispo coadjutor monseñor Carlos Tomás Morel Diplán advirtió que cualquier acto de corrupción que afecte a Senasa impacta directamente la vida, la salud y la dignidad de los dominicanos, especialmente de los sectores más vulnerables.
El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), a través de su representante, Feliciano Lacen Custodio, se unió a las críticas exigiendo al Ministerio Público y al Poder Judicial actuar con firmeza, transparencia y apego al Estado de derecho, evitando el populismo penal.
CODUE afirmó que la corrupción en Senasa, al ser la ARS que más impacta a la sociedad, constituye un pecado contra Dios y contra el prójimo al desviar recursos destinados al bienestar.