Panorama Nacional. _ El arzobispo de la Diócesis Stella Maris, monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, reconoció que la Iglesia católica dominicana ha estado ausente en momentos y escenarios donde históricamente tuvo una presencia activa, aunque aseguró que ese vacío se está atendiendo de manera progresiva.
Durante una entrevista en el programa D’Agenda, el religioso explicó que este proceso no busca sustituir figuras como el arzobispo emérito de Santo Domingo, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, a quien calificó como “insustituible”, sino asumir el rol que corresponde a la Iglesia en la actualidad.
Ruiz de la Rosa sostuvo que su menor presencia en los medios responde a una decisión consciente de enfocarse en los problemas de su diócesis y de las comunidades que atiende. No obstante, aseguró que alzará la voz cuando sea necesario en defensa de la población.
“El estilo puede cambiar, pero la Iglesia no se apartará de los pobres”, afirmó, al tiempo que destacó que los pronunciamientos y reflexiones continúan realizándose tanto en catedrales como en parroquias, aunque muchas veces sin la amplificación mediática suficiente.
El obispo subrayó que el tradicional Sermón de las Siete Palabras sigue siendo un espacio importante para la crítica social, pero no el único, ya que la Iglesia mantiene una voz activa de forma cotidiana.
Asimismo, valoró el legado de figuras como el cardenal López Rodríguez, Agripino Núñez Collado y otros líderes eclesiásticos, señalando que los obispos actuales continúan aprendiendo de esa trayectoria.
Advierte sobre construcciones deficientes y pide evitar nuevas tragedias
El religioso también se refirió a las fallas estructurales que han provocado inundaciones y colapsos de edificaciones, señalando como causas principales la construcción en zonas vulnerables y la falta de supervisión estatal.
En ese sentido, instó al Gobierno a actuar de manera preventiva para evitar que se repitan tragedias como la ocurrida en el paso a desnivel de la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez, donde murieron nueve personas tras el colapso de una pared.
“El problema es que se construye mal y en lugares inadecuados, y muchas veces la supervisión falla”, criticó, al denunciar prácticas de corrupción en los procesos de inspección.
A su juicio, las autoridades deben aprovechar estas situaciones para aplicar soluciones definitivas y no medidas temporales. “No se trata de poner parches, sino de resolver”, advirtió.
También llamó a revisar las infraestructuras existentes y garantizar que las nuevas construcciones cumplan con los estándares de calidad, tras recordar tragedias como la ocurrida en el centro nocturno Jet Set, que calificó como una de las más impactantes para el país.
Llama a una cruzada nacional frente a la violencia
En otro orden, monseñor Ruiz alertó sobre la existencia de una violencia estructural en República Dominicana, manifestada en conflictos sociales, delincuencia y crímenes dentro de relaciones de pareja.
El obispo consideró alarmante que muchas agresiones surjan por conflictos menores y sostuvo que el país necesita una “cruzada nacional de pacificación” que involucre a la familia, las escuelas y las autoridades.
Indicó que, aunque los feminicidios generan gran atención, la mayoría de los hechos violentos corresponden a riñas entre ciudadanos, lo que evidencia un problema más amplio en la convivencia social.
Además, recomendó fortalecer la educación emocional y preventiva, especialmente en jóvenes, y alertó sobre señales de conductas violentas en relaciones de pareja.
“Nadie cambia a nadie; si hay celos enfermizos o agresividad desde el noviazgo, eso solo empeora”, advirtió.
Finalmente, insistió en la necesidad de políticas públicas más efectivas para enfrentar la violencia y fomentar una cultura de diálogo, al considerar preocupante que la primera reacción ante un conflicto sea la agresión física.