Panorama Internacional. Al menos nueve paramédicos murieron tras una serie de ataques israelíes en el sur del Líbano, según denunció la Organización Mundial de la Salud.
De acuerdo con el organismo internacional, los fallecimientos se produjeron en cinco ataques separados dirigidos contra equipos de respuesta sanitaria que operaban en zonas afectadas por el conflicto. La OMS condenó los hechos y reiteró la necesidad de proteger al personal médico en contextos de guerra.
“El personal de salud nunca debe ser un objetivo”, señaló la Organización Mundial de la Salud, al advertir sobre el impacto que estos ataques tienen en la capacidad de respuesta ante emergencias y en la atención a civiles heridos.
Los incidentes se producen en medio de la escalada de violencia entre Israel y grupos armados en el sur del Líbano, una zona que ha sido escenario de bombardeos recurrentes en las últimas semanas.
El sur del Líbano se ha convertido en uno de los principales focos de tensión en el conflicto regional, especialmente por los enfrentamientos entre el Ejército israelí y el grupo chií Hezbolá, aliado de Irán.
Desde el recrudecimiento de la guerra en la Franja de Gaza, los intercambios de fuego en la frontera libanesa se han intensificado, generando desplazamientos de población y un aumento de víctimas civiles. Diversas organizaciones humanitarias han advertido que la situación podría derivar en un conflicto de mayor escala si no se logra una desescalada.
En este contexto, ataques contra personal sanitario y humanitario representan una grave violación del derecho internacional humanitario, que establece la protección de médicos, paramédicos y centros de salud en zonas de conflicto.
La comunidad internacional ha reiterado llamados a la contención, mientras crece la preocupación por el impacto humanitario de una guerra que ya afecta a múltiples frentes en Medio Oriente.