Panorama Económico. Ley 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social establece que la pensión mínima del Régimen Contributivo equivaldrá al 100 % del salario mínimo legal y establece la máxima a 20 veces el Salario Promedio Nacional (SPN).
En febrero de 2024, la Superintendencia de Pensiones (SIPEN), instruyó a que la pensión mínima ascendiera a RD$14,161.00 y la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), fijó el salario mínimo nacional en RD$19,352.50 para el cálculo de los topes de cotización del régimen contributivo de fondos de pensiones, llevando el tope a RD$387,050.00.
Se conoce que el sistema exige la edad de sesenta 60 años y haber cotizado durante un mínimo 360 meses; o 55 años y haber acumulado un fondo superior al cincuenta por ciento 50 % de la pensión mínima para acceder a los fondos, pero, ¿es así para todos?
Aunque no existe un listado público de los montos que asignan las Administradoras de Fondos de Pensiones a sus afiliados, comparando que entre 2020 y 2024, las tres principales AFP: Crecer, Popular y Siembra, repartieron más de RD$10,380 millones en dividendos a sus accionistas, según sus propios estados financieros, es difícil creer que sus rentas de retiro se encuentran cercanos a lo que cobra la generalidad de los cotizantes.
Además de esto, los accionistas de las AFP no tienen que esperar más de 30 años para obtener los beneficios. Cada doce meses reciben cientos de millones en dividendos, (a partir del 2024).
A parte de la pensión por vejez, un ciudadano común puede acceder a una pensión por discapacidad total o parcial tras sufrir una enfermedad o lesión crónica. Este tipo de pensiones, según la ley, equivaldrá al sesenta por ciento 60 % del salario base y en los casos de discapacidad parcial corresponderá al treinta por ciento 30 %, montos que generalmente no alcanzan para vivir dignamente en este país.
Mientras todo esto sucede ante los ojos del Estado, los empleados siguen obligados a cotizar en un sistema que hace ricos a unos cuantos y no asegura un retiro decente luego de toda una vida trabajando, unos se hacen ricos y otros son empujados a solicitar pensiones solidarias, para las cuales no tienen que destinar parte de sus ingresos.