Panorama Cultura. En el marco del Día de San Juan Bautista se toca en Baní la sarandunga, un elaborado ritual en el que comunitarios y visitantes comparten su devoción y fe en bailes y cánticos que solo suenan en este municipio de la provincia Peravia.
La celebración tiene tres fechas importantes, iniciando el 23 de junio con la víspera del día dedicado al patrón del bautismo en la comunidad de Pueblo Nuevo; el 29 de junio continúa la fiesta en la ermita de Hilda Peguero, en Fundación; y dos semanas más tarde la cita es en la comunidad de La Vereda… pero ¿cuál es el origen de esta tradición?
El sociólogo Roldán Mármol relató que todo empezó durante la época colonial, donde la modalidad de explotación esclavista provocó que varios movimientos cimarrones se alzaran en contra de sus amos, huyendo hacia las montañas.
“Durante ese período se produjeron una serie de sublevaciones, o sea, de luchas en contra de la esclavitud y en contra de todo lo que era la modalidad de explotación esclavista que había en ese momento. Eran los denominados movimientos cimarrones, y entonces eran luchas que se daban frente a los amos y que los esclavizados huían hacia la montaña, especialmente esa sierra que conecta, que inicia en esa parte entre San Cristóbal y Baní, donde ahora mismo se ubica, por ejemplo, el distrito municipal El Limonal, donde está la comunidad de La Vereda”, detalló el sociólogo.
En ese sentido, Mármol añadió que en ese lapso la población de origen africano que se encontraba en las luchas antiesclavistas llegó a Baní con sus tradiciones y ritmos, llevando a este municipio instrumentos que, hasta el día de hoy, solo se usan en la saranduga.
“La saranduga es un complejo que usa unos instrumentos, unos tres tamborcitos y güira de metal, pero esos tres tambores solamente existen en la Saranduga, no existen en ninguna otra región del país, en ningún otro municipio, ni en ninguna otra celebración musical y danzaria de la tradición”, continuó el también folklorista.
Asimismo, Roldán destacó la riqueza histórica de la celebración, que abarca varios ritos ceremoniales que incluyen el toque de los moranos, rezos, procesiones, la reconfirmación del bautismo, así como las danzas de la jacana y la bomba.
“Es un complejo donde están los moranos, que se toca como un toque ceremonial para acompañar al santo al recorrido que se hace, que se llama pavoneo, donde se va visitando la casa de los diferentes integrantes de esa hermandad en honor a San Juan Bautista, y también cuando la procesión va hacia el río a hacer la reconfirmación del bautizo. Para eso se tocan los moranos, que no se bailan, solamente es un toque ceremonial. Luego, cuando se terminan los rezos y todo eso, entonces se pasa a la parte más festiva, que es cuando se toca la jacana, un ritmo más lento que le dicen el baile de los viejos; y el otro, que es la bomba, como el baile de los jóvenes, que es muy acelerado y bastante intenso, y por eso las piezas no son muy largas de esa modalidad de la bomba”, expuso.
“Por eso es sumamente interesante la riqueza en cuanto a la polirritmia que tiene la saranduga, y esa conexión a nivel histórico y cultural con lo que fueron los movimientos de resistencia antiesclavista y lo que se llamaba el cimarronaje”, agregó Mármol.
Aunque se desconoce la fecha exacta en la que la celebración fue entrelazada al santo, el sociólogo explicó que entre 1700 y 1800 muchas hermandades y cofradías de africanos fueron buscando figuras del catolicismo mezcladas a sus creencias y deidades.
“Fue durante ese proceso de la colonia, no se puede precisar si fue en el 1700 y pico o en 1800, pero todas las cofradías se fueron consolidando de esa manera: una dedicada al Espíritu Santo, otra a la Virgen de la Alta Gracia, otra al Santo Cristo de los Milagros, otra a San Juan Bautista. Simplemente era la forma en que los esclavizados podían, de alguna manera, hacer su devoción a lo que eran las deidades o los seres a los que ellos les hacían tributo de fe en África. Entonces, eso era para posibilitar su práctica religiosa”, concluyó.