Panorama Opinión. La situación que plantea el título es exactamente la que vivimos, en carne propia, los pequeños y medianos empresarios: los fondos destinados al encaje legal, esos “cuartos” que supuestamente deben dinamizar la economía, son una quimera para las pymes. Siempre están agotados; nunca llegan a manos de quienes realmente necesitan financiamiento para crecer. Ese dinero, que debería ser una herramienta para impulsar el desarrollo, en la práctica resulta inaccesible para la mayoría de los empresarios que generan empleo y contribuyen a la economía formal.
Por ello la economía del país se encuentra en una debacle progresiva. La construcción, un sector clave en la distribución de la riqueza, ha mermado en más del 40% y el dinamismo económico se ha convertido en una ilusión. Los fondos de financiamiento barato, los recursos vinculados a la política del encaje legal son aprovechados por quienes ya tienen privilegios: los grandes empresarios refinancian préstamos con tasas altas, en lugar de canalizar esos recursos hacia emprendedores y pymes.
A pesar de los esfuerzos del gobierno por liberar fondos de encaje o reducir tasas en varias ocasiones, la economía sigue desacelerándose. El Banco Central proyecta un crecimiento del 2,5% para el cierre de 2025; cifras que, en comparación con las expectativas iniciales del 4%, indican que vamos mal. Varios especialistas estiman que, en el mejor de los casos, llegaremos a un 2,2%, cifra que se alcanzaría casi arrastrándonos en un contexto de incertidumbre.
Señor presidente: cuando decide desembolsar recursos provenientes del encaje legal, seguramente su intención es impulsar la economía. Sin embargo, los datos indican que quienes administran la política económica en su equipo parecen tener otros intereses. Con frecuencia se advierte con anticipación a los grandes actores económicos que dominan los fondos, permitiéndoles absorber los recursos antes de que lleguen a las pequeñas empresas y emprendedores que realmente los necesitan.
Si su objetivo es promover un crecimiento inclusivo y sostenible, debe enfocar los fondos del encaje en las mipymes, que representan más del 70% del tejido productivo nacional y son las principales generadoras de empleo. Además, es fundamental agilizar las obras públicas y evitar que las licitaciones se conviertan en un mecanismo de favoritismo, donde los grandes contratistas se llevan la mayor parte mediante prácticas que, en muchos casos, parecen amañadas.
Si no se realizan cambios drásticos en esta política, su segundo mandato se verá marcado por un deterioro aún mayor de la economía y del bienestar de la población. Hay obras y proyectos dirigidos a grandes empresas, mientras las pequeñas y medianas permanecen rezagadas bajo la sombra de un sistema que favorece siempre a los mismos. Es esencial establecer candados y mecanismos de control más estrictos para garantizar que los recursos públicos lleguen realmente a quienes los necesitan y promover un crecimiento verdaderamente inclusivo.
Conclusión:
Esperamos, señor presidente, que usted y su equipo reenfoquen el objetivo; después de cinco años de gobierno haciendo lo mismo y obteniendo los mismos resultados, es menester actuar de forma distinta para lograr resultados distintos y no tener que llamar o definir su gobierno como lo describiría o definiría el científico Albert Einstein. Y, por cierto, revise las licitaciones: muchas son amañadas para favorecer a los grandes. Esto ocurre en ayuntamientos, ministerios y direcciones (salvo excepciones).