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La ola que nunca debemos olvidar: recordatorio de Matancita. A propósito de la alerta de tsunami

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Panorama Opinión. -Era la tarde del 5 de agosto de 1946 en el poblado de Matanzas, hoy parte de Nagua. El sol brillaba con la misma calma con la que los niños jugaban descalzos en la arena, y los adultos empinaban sus codos en animadas tertulias. Nadie imaginaba que, desde las profundidades del Atlántico, se gestaba un terremoto de magnitud 8.0 en el lecho marino frente a la costa de Samaná.

Lo que siguió fue una de las tragedias naturales más impactantes de nuestra historia: un devastador tsunami que penetró varios kilómetros tierra adentro, con olas de hasta 2.5 metros de altura. Matanzas fue arrasada. Más de 100 personas murieron y unas 20 mil quedaron sin hogar.

Los relatos de los sobrevivientes son estremecedores. Algunos recuerdan cómo el mar se retiró misteriosamente antes de regresar con furia. La confusión, el miedo y la falta de información marcaron aquellos días.

Hoy, casi 80 años después, la amenaza sigue latente. Y no es lejana. El 30 de julio de 2025, un terremoto similar al de Samaná —de magnitud 8.8— frente a la península rusa de Kamchatka activó alertas de tsunami en todo el Pacífico: desde Japón y Alaska hasta Chile y México.

Las olas alcanzaron la costa japonesa en apenas una hora, recorriendo más de 1,000 kilómetros. ¿Cómo es posible? Porque los tsunamis pueden viajar a velocidades de hasta 800 km/h, similares a las de un avión comercial.

Aunque el epicentro estuvo en Asia, las alertas se extendieron hasta América. Las costas del Pacífico se movilizaron: evacuaciones, sirenas, refugios. Todo en cuestión de minutos. La diferencia entre la vida y la muerte fue la preparación.

¿Y nosotros? ¿Estamos listos?

La República Dominicana, con su extensa costa norte y su ubicación en una zona sísmicamente activa, no puede darse el lujo de olvidar el tsunami de Matancita. Necesitamos sistemas de alerta temprana, educación comunitaria y simulacros regulares. Porque cuando el mar habla, no siempre da segundas oportunidades.

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