Panorama Salud.- La exposición continua a sistemas de aire acondicionado o calefacción puede provocar resequedad, irritación y empeorar enfermedades dermatológicas, debido a la disminución de la humedad ambiental en espacios cerrados.
De acuerdo con especialistas citados por medios internacionales, tanto el aire frío como el caliente reducen la humedad relativa del ambiente, lo que dificulta que la piel retenga agua y debilita su barrera protectora natural.
La dermatóloga Karishma Balani explicó que esta situación puede agravar afecciones como el eczema, la psoriasis y la rosácea, especialmente en personas con piel sensible o predisposición a enfermedades inflamatorias cutáneas.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la sensación de tirantez, descamación, picazón, enrojecimiento y aspereza en áreas como manos, piernas, labios y mejillas. En algunos casos, productos cosméticos que antes eran bien tolerados pueden comenzar a causar irritación debido al debilitamiento de la barrera cutánea.
Los expertos señalan que la exposición prolongada a ambientes deshumidificados aumenta la pérdida de agua en la piel, fenómeno conocido como pérdida transepidérmica de agua, lo que favorece la resequedad persistente.
Asimismo, advierten que la calefacción puede intensificar el enrojecimiento y la sensación de ardor en personas con piel reactiva, mientras que el aire acondicionado contribuye a la deshidratación cutánea por el aire frío y seco.
Ante esta situación, especialistas recomiendan reforzar la hidratación diaria con productos que ayuden a restaurar la barrera de la piel, especialmente aquellos que contienen ceramidas. También aconsejan evitar limpiadores agresivos, reducir el uso de agua caliente durante el baño y utilizar humidificadores en ambientes muy secos.
Organizaciones como la American Academy of Dermatology y la Cleveland Clinic sugieren mantener duchas cortas con agua tibia y aplicar crema hidratante inmediatamente después del baño para prevenir la sequedad cutánea.