Panorama Político.-En el Panorama de la política local y en medio de una campaña electoral, la figura de Juan Ariel Jiménez, actual vicepresidente y miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), parece tener una oposición complaciente. Su reciente felicitación al presidente de la República, Luis Abinader Corona, por su decisión de participar en un debate público, es solo el último ejemplo de trato tibio hacia el poder ejecutivo.
El presidente Abinader anunció su intención de participar en un debate, una acción que fue aclamada por muchos como un paso valiente hacia la transparencia y el debate abierto. Sin embargo, la respuesta de Juan Ariel Jiménez no fue la esperada de alguien en una posición de liderazgo dentro de un partido de oposición. En lugar de criticar constructivamente, retarlo o plantear preguntas, optó por una felicitación pública, calificando la decisión como «excelente y valiente», algo que debe ser incluso la norma en la política dominicana. Esta actitud parece más cercana a la adulación que a la función crítica que se espera de una oposición política.
No es la primera vez que Juan Ariel Jiménez elogia en lugar de cuestionar las acciones del gobierno. Su constante felicitación a las acciones de funcionarios del Gobierno sugiere una relación más amigable de lo que sería deseable en un sistema democrático saludable.
Además, se observa una falta de activismo por parte de Jiménez en la defensa de los temas de la oposición. A pesar de ocupar una posición de liderazgo dentro del PLD, no aboga activamente por las causas y preocupaciones de su partido, quizás sí en los asuntos más técnicos. La política es un campo de batalla de ideas, y la falta de una defensa enérgica de las posiciones y principios del PLD por parte de Jiménez podría interpretarse como una debilidad en la lucha política.
Mientras esto pasa, la candidatura de Abel Martínez, luce desolada y carente de fuerza en la opinión pública de los principales líderes de peso del PLD, y en vista del perfil político del joven académico, se espera de Jiménez una oposición más caliente que fría, incluso para capitalizar un proyecto encabezado por el mismo, hacia un PLD del futuro que requiere hombres y mujeres de alta política, pero también más amargo que dulce cuando de disentir ideas se trata.